21 de Julio de 2021
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#FirmaYAclaración: "Pedimos a los vecinos que separen y controlen el peso de la basura"

Sebastián Olivero es recolector de residuos y nos comentó cómo es el trabajo. Las cosas lindas y también las peligrosas como pincharse con una aguja y hacerse estudios para ver si contrajo alguna enfermedad.

Hace 6 años, Sebastián Olivero es empleado municipal del servicio de recolección de residuos. Hoy visitó los estudios de Red43 para charlar en Firma y Aclaración con Ricardo Bustos sobre el importante trabajo que realizan en las calles de la ciudad.

 

"Entré en recolección hace 6 años, siempre estuve en la misma área. Había un puesto y lo agarré. Me fui a Paso del Sapo en un momento, pero quería trabajar y estar en mi ciudad, vine y empecé a buscar trabajo. Dios quiso que entre al Municipio. Acepté el lugar", expresó.

 

 

 

Sobre el día a día, Sebastián comentó: "Somos 60 compañeros entre colectores y choferes. Somos varios. Hay dos turnos de 7 a 13 y de las 15 a 21. Yo trabajo en el turno tarde. Arranqué trabajando a la mañana y luego pasé al centro que es a la tarde. Te presentás en el Área Operativa y está el camión esperando. Son 20 kilómetros que hacemos todos los días, es lo que marca el camión en la ciudad. En total son 15 camiones por toda la ciudad. Un lunes llevamos 7000 kilos por camión en cada recorrido. Mi recorrido es de Yrigoyen a Fontana y de Ameghino a Sáenz Peña".

 

 

 

"Trabajamos con lluvia, nieve y hielo. Las calles saben estar inundadas y nos tenemos que meter al agua. Me costó un mes llegar a la adaptación. En el camión somos el chofer y tres más. Trabajamos en equipo por vereda y en uno en el medio que va ayudando a los de los costados. Si estás mal, podés pedir un certificado, pero necesitamos un buen estado físico", agregó.

 

 

"Hay veces que el camión llega al límite, que la prensa no va más y tenés que ir a descargar".

 

 

Además, habló de las peligrosidades que también tiene el trabajo: "Pincharnos, cortarnos, desgarrarnos. Caernos del camión. Sobre el hielo te resbalás y caés. No es un trabajo fácil. Hemos encontrado agujas, yo una vez me pinché. Di aviso, se suspendió el recorrido y me llevaron al hospital. Pasó el guante y me pinchó la mano derecha. Me hicieron estudios y tuve que seguir haciendo hasta que por suerte no tuve ninguna enfermedad".

 

"Hay gente que tira jeringas. Gente responsable e irresponsable. Una vez una señora me acercó una caja y se la di al chofer. La señora me avisó personalmente, lo dejamos a un costado y luego en la planta como corresponde. Son elementos peligrosos", añadió al respecto.

 

 

"Un compañero se cortó con vidrios en el dedo y lo perdió. También ha pasado accidentes con vehículos que vienen atrás. Por ahí no te ven o te pasan como si nada. A veces nos dejan pasar. Hay gente que se enoja y te toca bocina".

 

 

También se refirió a las quejas de los vecinos, como por ejemplo dejar los canastos abiertos: "Si cerramos tapa por tapa a nosotros nos lleva mucho tiempo. Otra queja es cuando no nos llevamos toda la basura cuando está mal separada la basura. Lunes, miércoles y viernes llevamos orgánico, martes y jueves inorgánicos. Nos damos cuenta por la bolsa. Cuando están mezclados también".

 

En cuanto a residuos chatarra y también los que sirven, puntualizó: "En la zona céntrica muy poco, pero en los barrios altos dejan chatarras. También cosas que sirven, que nos podemos llevar. Nos encontramos muchas cosas. La gente misma antes de tirarla te las regala. Ropa también. Hay gente que nos valora mucho el trabajo. A veces nos dan plata, comida en épocas de fiesta".

 

Sobre las aspiraciones hacia el futuro, Oliveros dijo: "En mi caso me gustaría ascender para llegar hasta chofer. Me gusta donde estoy porque estás en la calle, contactás con gente. Pasa la hora muy rápido en el trabajo. Me han ofrecido estar de sereno, pero estoy cómodo en donde estoy. Luego de pasar a planta permanente uno puede elegir".

 

 

"En lo económico cobramos por trabajo insalubre".

 

 

También hizo un pedido para la sociedad: "Le pedimos a los vecinos que separen bien los residuos. El peso de la basura. La gente saca bolsas de pasto y se te rompen de lo pesadas. A veces se olvidan de que somos seres humanos que le llevamos la basura. Estamos todo el tiempo levantando peso. Hoy por hoy no lo noto, pero hay compañeros de edad que lo tienen que sentir".

 

Por último, habló de lo más lindo y lo más feo del trabajo: "El recuerdo más lindo son los chicos que se acercan a saludarte cuando pasa el camión. Lo más triste es el frío y el calor también, es incómodo trabajar en ambas. Cuando llueve terminás empapado. Con calor vamos tomando algo, pero se sufre. El frío lo pasás porque entrás en calor corriendo", cerró.

 

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