RED43
29 de Mayo de 2022
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Rocío Paleari

To beef or not to beef

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—No puedo creer que hubo un evento de 500.000 mil personas y ningún diario mandó a un cronista. 

 

 

Es Lunes, estoy de vuelta en la redacción de la revista en la que trabajo y están todos hablando de lo que pasó el fin de semana. 

 

 

 —Extraño la época en la que viajabamos para todo  — dice una compañera, también redactora, pero con treinta años más que yo en la profesión.  

 

 

 — Ahí había guita, ahora llegamos a fin de mes sin saber si nos van a pagar… 

 

 

El fin de semana había tocado el Indio Solari en Olavarría, los medios nacionales reportaron una avalancha humana y veintidós muertos sin siquiera chequear la fuente. Todos levantaron la data de un tweet y la replicaron. No dije está boca es mía: yo había estado ahí. Fui a ver al Indio, no porque sea tan fan de su música -aunque si me gusta- sino más bien porque quería saber qué pasaba ahí. No conté en la redacción que lo había hecho por vergüenza… me pareció que no quedaba bien frente a mis jefes contarles que había pasado el fin de semana tomando fernet y fumando porro con mis amigas -todas mujeres- en un recital así. 

 

Era redactora junior en una revista con frecuencia semanal, fue uno de mis primeros trabajos. Me encontraba cerca de terminar la carrera de comunicación y aunque había empezado a trabajar en medios digitales, cuando salió la oportunidad de escribir en una revista en papel no lo dudé. Quería ser como Oriana Fallacci o Christiane Amanpour, viajar por el mundo, conocer las trincheras, buscar una buena historia y contarla todavía mejor. Cambiar al mundo con mis palabras. Por eso elegí comunicación. Y por eso entendí porque mi jefa estaba tan enojada… Se sabía de antemano que un recital del Indio Solari cumple con por lo menos diez de los trece criterios que nos indican si un hecho puede ser noticia o no. Y ninguno de los grandes medios envió a alguien a cubrirlo. Hago la aclaración: no es una cuestión de que quienes trabajan en un medio no sepan que hay que ir… es más, muchos, como yo, se lo terminan bancando de manera independiente. El tema está en que informar no siempre es un negocio. Ese es el verdadero to beef or not to beef de mi profesión.  

 

Creo que todos sabemos como terminó está historia: los grandes medios tradicionales y nacionales reportaron veintidós muertos cuando solo era uno. Todos exactamente la misma noticia. Yo nunca le conté a mi jefa que había estado ahí… eso sí, a los seis meses renuncié, guardé en un cajón el título de corresponsal en zonas hostiles y me dedicó a contar historias en instagram…   

 

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