19 de Junio de 2022
sociedad |

El regreso de Malvinas y el recibimiento del pueblo, un relato en primera persona

Jorge Podestá, veterano de Malvinas contó a Red43 sobre el regreso en el barco Canberra, su amistad con el inglés Irfon Higgins y el tiempo de posguerra.

En el marco del 19 de junio, a los 40 años del “Día en que Madryn se quedó sin pan” el momento de arribo al muelle Muelle Almirante Storni luego del fin de la guerra de Malvinas. Red43 habló con Jorge Podestá veterano de Malvinas, quien contó sobre la vuelta después de la guerra, su amistad con el británico Irfon Higgins y la llegada a Puerto Madryn

 

 

Durante el conflicto bélico, Jorge estuvo ubicado en la Península Camber en la batería de tiro y artillería. La cual tenía como objetivo defender el corredor aéreo hacia el aeropuerto. Puerto Argentino fue el primero en rendirse, si bien los soldados seguían en lucha, el 14 de junio se rindieron definitivamente.

 

 

"El día 16 embarcamos en el barco Canberra, a mí me tocó estar en la clase B era un piso de alfombra muy mullido para mí, de estar durmiendo en las trincheras y en el frío, de repente nos encontramos en ese lugar caliente, descansamos había terminado la guerra para nosotros. Dentro del barco los que organizaban era un grupo que pertenecía a la banda de música los Royal Marines eran lo que organizaban nuestra idas a la comida porque teníamos una o dos comidas diarias, llegamos al barco y olíamos muy feo, estábamos muy sucios, entonces organizaron las idas para bañarnos, era medio caótico porque éramos más de 300 personas”, contó Jorge Podestá.

 

 

El buque Canberra en el Mar de regreso a Puerto Madryn

 

 

En ese momento, uno de los guardias galeses, Irfon Higgins que se encontraban en el barco pregunta ¿Quién sabe hablar inglés?, “yo sabía hablar un poquito y me pude contactar con él que es actual amigo mío” comentó Jorge sobre el inicio de su amistad con el guardia inglés.

 

 

"Empezamos a hablar con irfon de rugby porque yo jugaba en ese momento y para los galeses es religión y de ahí yo sin hablar demasiado inglés, yo tuve la suerte de poder recorrer el barco Canberra con él, conocer a sus compañeros de cuarto que eran también músicos que ahora pasado los 40 años se reunieron y me mandaron saludos. Recorríamos el barco con Irfon, me iba presentando gente y realmente para mí un soldado de 20 años en ese momento encontrar nuevamente sonrisas, gente para hablar, era un poco como volver a la vida”, recordó. 

 

 

Y agregó: “En una de esos recorridos nos sacamos una foto entrando al Golfo Nuevo que ya nos escoltaba el buque Santísima Trinidad, me dice quedate tranquilo que yo te la mando a tu casa y bueno yo le di la dirección de mi casa, en tres o cuatro meses apareció la foto en mi casa con otra foto de su familia, se ve que en nuestras charlas dentro del barco habíamos hablado de nuestras familias, desde ese momento todos los años recibo para navidad una postal de él y yo en correspondencia le mando una”.

 

 

Una de las fotos que se sacaron en el buque y que marcó su amistad de 40 años 

 

 

En 2018, Irfon volvió a Argentina para mirar un partido de rugby entre el equipo de Gales y los Pumas. Se reencontró con Jorge en el partido que se dio en Santa Fe con la causalidad de ser el 16 de junio, fecha en la que se conocieron en el barco 36 años atrás. Jorge e Irfon recorrieron Buenos Aires y después Jorge fue a Cardiff a conocer la tierra y familia de su amigo.   

 

 

En Buenos Aires, Jorge e Irfon en la gesta de las Islas Malvinas 

 

 

Con respecto al 19 de junio de 1982, Podestá recordó: “Yo bajé en Puerto Madryn, nos subieron a un camión y nos había prohibido levantar las lonas, pero de repente el camión paró en algún lugar de la ciudad y era como que el pueblo nos quería ver a mi me decían tenes un teléfono llamo a tu casa son cosas que se fueron dando, Puerto Madryn lo recuerdo como el lugar donde yo volví a ver colores que no eran el verde el gris, el cemento ni el barro, yo recuperé la sonrisa en Puerto Madryn”.

 

 

"Lo que yo me acuerdo es que nos daban todo lo que queríamos, nos decían que necesitan, yo lo que más quería era que se comuniquen con mis padres para decirles que estoy bien, dos familias me han dicho dame el teléfono que llamamos a tu casa, en mi casa volvieron a vivir, no me acuerdo los nombres de estas familias”, añadió el veterano de Malvinas.  

 

 

Luego de bajar en Puerto Madryn, se trasladaron en camiones a Trelew, de ahí viajaron en avión hasta El Palomar, Buenos Aires. Llegaron un sábado de noche y fueron trasladados en camiones del ejército a la escuela General Lemos en Campo de Mayo en donde les dieron comida para mejorar el aspecto de los soldados antes del reencuentro con las familias. El lunes antes de abandonar la escuela militar, todos los soldados debieron firmar “un pacto de silencio” sobre lo que ocurrió durante el conflicto bélico. 

 

 

Al referirse a la posguerra, Podestá reflexionó: “fue medio complicado para muchos, yo tuve la suerte de tener siempre el apoyo de mi familia, volví a la facultad, volví a estudiar. El gobierno democrático nos dio una pensión en el año 90 y después en el año 2007 otro gobierno nos dignificó nuestras pensiones recién a los 25 años y ahora estamos a 40 años de lo que pasó”.

 

 

Yo vivo en Buenos Aires soy ingeniero civil, la posguerra fue gracias a la familia, soy casado tengo dos hijos, en los primeros trabajos no podía decir que era veterano de Malvinas porque o sino seguro que no me tomaban, de todos modos siempre fuimos muy comprendidos por la gente y por el pueblo siempre nos han abrazado”, sostuvo Jorge Podestá con emoción sobre el recuerdo del regreso de Malvinas. 

 

 

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