RED43 opinion
14 de Agosto de 2022
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Rocío Paleari

Un vibrador no te lleva el mate a la cama… pero hace maravillas

Una nueva nota de una serie sobre las distintas formas que puede tener el amor (o el desamor).

—Es que yo ya no entiendo nada… si te los querés coger, porque te los queres coger. Si no te los querés coger, porque no te los querés coger… al final… mucho rollo para poco sexo

 

—Ni hablar cuando te los coges y descubren que no, que no te querés casar, que no estás enganchada, que vos solo te lo querés coger… se les destroza el ego.

 

—Tienen que invertir en un Satisfyer chicas… les juro que el vibrador fue la solución a todos mis problemas. Si ellos no aparecen, ahí está el jueguito entre mis sábanas.. siempre dispuesto.

 

—Amiga, un vibrador no te lleva el mate a la cama…

 

—Pero hace maravillas.

 

La conversación con mis amigas me deja pensando. Es cierto, pero mi vibrador no me trae el mate a la cama, pero… Bueno, está ahí, entre mis sábanas, siempre listo para la acción. Solamente tengo que tocarlo, bien suavecito y él comienza a sacudirse, feliz de encontrarnos otra vez… no hay rollo de si puedo el viernes, puedo el sábado, puedo el miércoles, de que el fútbol con los pibes, de que si tengo que si la ex le enchufo a las bendiciones, o si salió tarde de trabajar… es ahora, él vibra y yo gozo. Son dieciocho centímetros de puro placer y diversión on demand. Me recorro entera con esa varita mágica que sabe erizarme la piel, que sabe como hacerme hervir la sangre sin el más mínimo esfuerzo. Y acabo una, dos, tres… y todas las veces que quiera.. hasta que mis sábanas quedan completamente mojadas y yo me quedo dormida. No tengo la necesidad de depilarme, no tengo la necesidad de preocuparme si le voy a gustar, no tengo que lidiar con la incertidumbre de si va a encontrar la cita o no, no tengo que lidiar con la ansiedad que implica empezar a conocer a alguien.

 

Pienso que capaz ahora entiendo un poco más esa noticia medio bizarra que anda dando vueltas sobre que los japones no tienen sexo, pero son los principales consumidores de juguetes sexuales. Un vibrador simplemente se puede elegir fácilmente de una tienda online, o podés pedir asesoramiento en un local presencial, viene con referencias, sabés como funciona, que ofrece y que no. Un vibrador está específicamente diseñado para estimularte ahí donde es, no necesita que se lo digas. Un vibrador no tiene problemas de erección, simplemente le cambias las pilas. Un vibrador no va a acabar sin hacerte gozar a vos también. Un vibrador no te va a dejar plantada con una excusa barata. Un vibrador no te va a pedir que le cocines. Un vibrador no te va a empujar la cabeza hacia abajo para que se la chupes. Pero… Como dijo mi amiga, un vibrador tampoco te lleva el mate a la cama.  No se confundan, soy una gran defensora de la autoexploración y del goce con una misma. Soy una gran defensora de que las mujeres deberíamos masturbarnos más, tocarnos más. Pero, también debo admitir que soy una junkie, una adicta más y que por alguna razón por más decepciones que me haya llevado no puedo, no logro, renunciar a los hombres. Por alguna bendita razón, más de una vez, cuando estoy en mi cama con mi vibrador pienso en alguien más. Grabó un pequeño corto con mi celular y lo mando en modo bomba por instagram. Y me ratoneo pensando como esa persona se calienta con el pedacito de intimidad que elijo compartir. Entonces me llega la respuesta…y de alguna manera, ese encuentro produce un alivio, esa idea de saber que el otro está ahí, aunque sea virtualmente, aunque encontrarnos después parezca más difícil de lo que por momentos se sienta que debería ser, y lo que más me gusta de eso es que ahí es cuando empieza el baile, el rodeo de ver cómo hacemos las personas para coincidir… Si, un vibrador hace maravillas, pero nos evita el tole tole de tener que encontrarnos con un otro. Un vibrador no nos va a decir cuando estamos equivocados. Un vibrador no nos va a sacar canas verdes con un comentario machirulo. Un vibrador no va llevarnos el mate a la cama. Un vibrador no nos va a decir que lindas que estamos. Un vibrador nunca nos va a mirar con deseo. Un vibrador no va a tratar de ser mejor, solo porque entre los dos podemos crecer… Un vibrador está buenísimo porque nos brinda un goce sin límites… pero… hacer el esfuerzo de encontrarnos con un otro esta buenisimo porque nos brinda la oportunidad de aprender a gozarnos dentro del límite que implica el encuentro con otra persona. Y ese límite es lo que nos recuerda nuestra propia humanidad. Nuestras propias vueltas, nuestros propios deseos, nuestras propias fantasías… necesitamos del encuentro con los otros para sobrevivir a la ilusión de estar vivas. Y eso, mis queridas lectoras, no nos lo va a dar nunca un vibrador. Lamentablemente.

 

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