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07 de Agosto de 2022
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Lelia Castro

Trabajadoras Comunitarias de Salud en Terreno: La vocación de un oficio que no es para cualquiera

"Las chicas de la salita"; así son conocidas Jésica (Supervisora), Fernanda, Lucrecia y Jéssica, quienes nos cuentan sobre el trabajo que realizan como trabajadoras comunitarias de salud en terreno. 

En esta nueva entrega especial, nos metemos de lleno en la labor de las trabajadoras comunitarias de la salud en terreno, pertenecientes al Hospital Zonal Esquel. Vivimos en primera persona su día a día, siguiendo de cerca su trabajo y escuchando su palabra.

 

 

 

Fernanda y Jéssica Palacios, son hermanas gemelas; trabajadora y supervisora respectivamente. Se desempeñan en el rubro desde hace varios años y actualmente se desempeñan en el Centro de Salud del barrio Ceferino.

 

 

 

"Hacemos trabajo de lunes a viernes, haciendo hincapié en la prevención y la promoción en salud; consiste en poder visitar a las familias de los barrios. Nos acercamos al domicilio y llevamos nuestras planillas. Tenemos unas 130 familias a cargo. Visitamos a la gente, cada uno o dos meses, dependiendo la realidad de cada uno", nos detalla Fernanda, al inicio de esta entrevista.

 

 

"La sensación que cada uno tiene al poder entrar al domicilio tiene que ver también con los sectores del barrio. A mi me toca el sector alto del Ceferino, la parte de la montaña. La realidad es súper diferente. Hay mucha gente sin servicios, en algunos lugares aún tienen letrinas. Para llegar hay que pasar por el barro"

 

 

 

 

En este marco, la trabajadora nos detalla que a pesar de muchas cuestiones adversas, "llegamos igual; la gente nos espera con mucha alegría y lo valoramos. Es raro que no nos reciban o se nieguen a nuestra visita. Cuando uno entra a la casa, entra a una historia, a conocer toda la realidad y no solo de la salud".

 

 

"Terminamos teniendo una relación mutua de ayudar a las familias a encariñarnos. Nos cuesta despegarnos; trabajamos tanto que después el despegue nos cuesta"

 

 

 

 

"Me ha tocado, sobre todo en mi sector que tengo mucha gente adulta, tener muchos abuelos solitos. Me ha pasado que los abuelos por estar solos, les cuesta tomar la medicación. Han habido algunos con hipertensión o diabéticos que se han ido. Es un golpe duro; uno lo toma como abuelo propio con cariño. Es triste saber que la familia no los acompaña o los deja solos hasta último momento. Tenemos que lidiar con eso; las emociones juegan un montón".

 

 

 

Jéssica, hermana de Fernanda y supervisora de las trabajadoras comunitarias del Centro de Salud del Ceferino, nos cuenta que en ocasiones, suelen confundirlas en la calle, pero siempre, con cariño y agradecimiento por parte de los vecinos.

 

 

"Son seis las trabajadoras en barrio Ceferino; Lucrecia, que se desempeña en el sector medio; Amanda, que lo hace en el bajo; Carolina, quien cumple su labor en la zona del barrio Matadero y Jéssica Coraza, que se encarga del sector John Kennedy, del puente hacia la Avenida Alvear. También está Débora, quien actualmente se desenvuelve en el sector bajo del Ceferino. Yo llevo unos 16 años trabajando; empecé como agente sanitario, hice el curso para trabajadora comunitaria de salud en terreno, luego una tecnicatura y hace 7 años que soy supervisora"

 

 

 

La supervisora también nos detalla sobre su rol de acompañar y guiar a las trabajadoras: "programamos visitas y actividades; pensamos en la comunidad y la gente que visitamos, ponemos el corazón. La familia tiene tanta confianza que te cuenta todo; uno a veces se va contenta y otros días triste por las situaciones complicadas que nos toca ver".

 

 

 

Jéssica se desempeñó en todos los barrios y le quedaba pendiente el Ceferino. "Mi barrio de corazón es el Estación", enfatiza, agradeciendo el reconocimiento de quienes la cruzan en lugares públicos.

 

 

"Este trabajo tiene actividades que se tienen que preparar. Tenemos que hacer herramientas para explicar las cosas que hacemos. Es un trabajo de mucho ingenio, creatividad y didáctica. Si los abuelos son analfabetos, tenemos que hacerles entender cuando una pastilla se tiene que tomar en el día o en la noche. Este es un grupo fortalecido; todo lo que podemos hablar se habla y las actividades las preparamos juntas"

 

 

 

Lucrecia, por su parte, refiere sobre la importancia del sostén como grupo unido en cuestiones que hacen al día a día: "Todos los jueves tenemos un espacio de reflexión en conjunto con el área de Salud Mental. Hay dos terapistas ocupacionales y una psicóloga; vamos, charlamos y descargamos un poco".

 

 

Jéssica Coraza, también se sumó a contar sus experiencias como trabajadora comunitaria, destacando lo hermoso de conocer a la gente, recibir tanta amabilidad y que te abran la puerta de sus hogares: "el vecino te comenta hasta sus problemas; somos un nexo con el tema salud y eso da satisfacción. A mi particularmente me satisface poder ayudar y conectar con ellos".

 

 

En este marco, recordó una situación particular que le tocó vivir con una persona que sufrió una enfermedad similar a la que ella pudo superar: "Me tocó muy de cerca; yo superé un cáncer de colon; me dieron el alta en abril del año pasado. Trabajar la parte oncológica ayuda un montón; gracias a Dios acá hay mucha contención dentro del equipo de trabajo y podemos superar, por ejemplo, la pérdida de una persona".

 

 

"Ser yo la que contenga a esa familia o persona me ayuda mucho. Siempre les digo que la fortaleza y ganas de salir adelante está en uno mismo; es todo cabeza, hay que pensar en positivo. Podemos batallar contra lo que estemos pasando. Hay mucho que agradecer en el día a día. Dios nos da la oportunidad y tenemos que aprovecharla"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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