A raíz de que en los últimos días se conoció el eventual e inminente desembarco en Esquel de un nuevo gimnasio, perteneciente a la franquicia Sport Club, se ha desatado un interesante debate sobre si esto resultará beneficioso o perjudicial para nuestra ciudad.
En Esquel, hoy en día, existen 57 gimnasios habilitados. Esto habla de la importancia que la población le otorga a la salud y al bienestar.
Volví a vivir a Esquel hace cinco meses y, al observar el aspecto comercial de nuestra ciudad, hay cuestiones que no se entienden. Pocos comercios hacen horario corrido en sus jornadas. Entre estos pocos se encuentran panaderías, estaciones de servicio y algún que otro restaurante céntrico. Entiendo que la llegada de una empresa como esta podría ser una oportunidad para reflexionar sobre la necesidad de adoptar nuevos esquemas de horarios en los comercios.
La llegada de una cadena como Sport Club a una ciudad con una alta densidad de gimnasios puede generar preocupaciones legítimas sobre el impacto en los negocios locales. Sin embargo, es importante reflexionar sobre los beneficios potenciales de la libre competencia y cómo esta puede, en muchos casos, fortalecer la economía local.
Los beneficios que dejaría a la ciudad esta nueva llegada serían una mayor diversidad y calidad de servicios, competencia en los precios, generación de empleo y capacitación, estímulo al crecimiento, adaptación al cambio y una mayor profesionalización del servicio de gimnasios.
No lo digo yo, lo dicen muchas personas de afuera que visitan Esquel y se encuentran con una gran cultura deportiva.
Las fortalezas deben trabajarse. Si bien la libre competencia puede parecer una amenaza inicial, también representa una oportunidad para el crecimiento y la evolución del sector.
Es importante que los gimnasios locales se enfoquen en sus fortalezas únicas, como el trato humano, la cercanía y la flexibilidad para los usuarios, para así diferenciarse, dinamizar la oferta y mejorar la calidad de vida de toda la comunidad.