Cada 12 de octubre, Argentina vuelve a enfrentarse a una pregunta que va mucho más allá del nombre de un feriado: ¿cómo recordar la llegada de los españoles a América sin dejar de lado la historia de los pueblos que ya habitaban el continente?
En 2026, la discusión recuperó fuerza porque el calendario oficial publicado por el Gobierno nacional volvió a utilizar la denominación “Día de la Raza”, mientras que la legislación vigente conserva el nombre “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”.
La diferencia no es menor. Detrás de ambas expresiones existen distintas maneras de interpretar uno de los procesos más trascendentes y violentos de la historia americana: la conquista y colonización europea, que transformó las sociedades originarias y estuvo acompañada por despojos territoriales, sometimiento, evangelización forzada y una profunda alteración de sus formas de vida.
De “Día de la Raza” al respeto por la diversidad cultural
La denominación “Día de la Raza” se instaló en Argentina durante las primeras décadas del siglo XX, en un contexto en el que se buscaba destacar los vínculos culturales entre España y América. La celebración del 12 de octubre estaba asociada a una interpretación de la historia que ponía el acento en la herencia hispánica y en la idea de una identidad compartida.
Con el paso del tiempo, esa mirada comenzó a ser cuestionada por dejar en segundo plano a los pueblos originarios y las consecuencias de la colonización. La llegada de Cristóbal Colón en 1492 no significó el descubrimiento de un continente deshabitado: América ya estaba poblada por sociedades con sus propias lenguas, culturas, sistemas políticos, conocimientos y formas de organización.
En 2010 el Decreto 1584 modificó la denominación del feriado por “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”. El cambio buscó dar lugar a una perspectiva que reconociera la pluralidad cultural y promoviera una reflexión crítica sobre la historia, en lugar de presentar la conquista como un acontecimiento exclusivamente celebratorio.
Esa denominación también quedó incorporada en la Ley 27.399, que establece los feriados nacionales. Sin embargo, el calendario oficial difundido por el Gobierno para 2026 utiliza nuevamente la expresión “Día de la Raza”. Por el momento, esa diferencia no implica por sí misma que la ley haya sido modificada: la normativa nacional continúa contemplando el Día del Respeto a la Diversidad Cultural.
Qué significa hablar de razas humanas
La discusión también tiene una dimensión científica. La idea de clasificar a la humanidad en razas biológicas separadas, con características fijas y jerarquías entre grupos, no cuenta con fundamento científico. Aunque existen diferencias físicas y genéticas entre las personas y las poblaciones, estas variaciones no dividen a la humanidad en categorías biológicas claramente delimitadas ni permiten establecer que un grupo sea superior a otro.
La UNESCO sostiene que todos los seres humanos pertenecen a una misma especie y que las diferencias culturales, históricas y sociales no pueden utilizarse para justificar prejuicios ni prácticas discriminatorias. Las teorías que atribuyen superioridad o inferioridad intrínseca a determinados grupos carecen de fundamento científico y han servido históricamente para legitimar distintas formas de opresión.
Esto no significa negar la diversidad de los pueblos ni sus identidades. Por el contrario, reconocer las diferencias culturales implica comprender sus historias, respetar sus derechos y evitar que esas particularidades se conviertan en argumentos para establecer jerarquías entre personas.
En ese sentido, la palabra “raza” no es neutral cuando se utiliza para clasificar a los seres humanos y asignarles determinadas capacidades, derechos o valores. Su historia está vinculada a sistemas de dominación, discriminación y exclusión que tuvieron consecuencias concretas en distintas sociedades.
Una fecha que sigue interpelando a la Argentina
El 12 de octubre también invita a revisar cómo se cuenta la historia de América y qué lugar ocuparon los pueblos originarios en los relatos tradicionales. Durante siglos, muchas interpretaciones priorizaron la llegada de los europeos y dejaron en segundo plano a las sociedades que ya habitaban el continente, sus culturas y las consecuencias que tuvo la colonización.
Por eso, la discusión sobre el nombre del feriado no se limita a una diferencia de palabras ni a una disputa entre gobiernos. También expresa qué hechos se eligen recordar, qué voces ocupan un lugar central en el relato histórico y cómo se reconocen las consecuencias de la colonización.
Volver a utilizar la expresión “Día de la Raza” sin explicar su contexto puede recuperar una mirada que durante décadas presentó la conquista principalmente como un encuentro entre culturas y dejó en segundo plano las relaciones de poder que la atravesaron. En cambio, hablar de diversidad cultural permite poner sobre la mesa tanto la riqueza de los pueblos de América como las desigualdades y los conflictos que marcaron su historia.
Más de cinco siglos después de la llegada de Colón, el debate continúa abierto. La discusión no pasa por borrar la historia, sino por comprenderla en toda su complejidad, reconocer a quienes fueron relegados de los relatos tradicionales y evitar que las diferencias humanas vuelvan a utilizarse para justificar la discriminación.
MA