Hay lugares que forman parte de la memoria de una ciudad y que quedan ligados para siempre a las historias de quienes los frecuentaron. En nuestra ciudad el Club Atlético General San Martín es uno de ellos. Para miles de personas, el Rojo representa mucho más que una institución deportiva: es el recuerdo de la infancia, los amigos, los entrenamientos, los partidos y una camiseta que deja una marca que perdura con los años.
Este 20 de octubre, San Martín cumple 92 años de vida. Desde su fundación en 1934, la institución fue parte del crecimiento deportivo de Esquel y recibió a generaciones de chicos, jóvenes y adultos que encontraron en sus instalaciones mucho más que un lugar para practicar una disciplina.
Por sus espacios pasaron miles de personas. Algunos defendieron sus colores en una cancha, otros acompañaron desde las tribunas, participaron de los entrenamientos, trabajaron para sostener las actividades o llevaron a sus hijos por primera vez al club. Cada uno vivió una experiencia diferente, pero todos contribuyeron, de alguna manera, a construir la identidad de una institución que continúa formando parte de la comunidad.
Cumplir 92 años también significa reconocer el esfuerzo de quienes mantuvieron vivo al club a lo largo de las décadas. Detrás de cada temporada hubo jugadores, entrenadores, dirigentes, familias y colaboradores que dedicaron tiempo y trabajo para que el Rojo siguiera creciendo.
El estadio de las dos avenidas, escenario de grandes historias
En Fontana y Alvear, el mítico estadio de las dos avenidas guarda una parte fundamental de la historia de San Martín. Por sus instalaciones pasaron generaciones de chicos, familias y deportistas que encontraron en el club un lugar para crecer, competir y compartir su pasión por el deporte.
El fútbol infantil, el básquet y las distintas actividades que se desarrollaron en el complejo forman parte de los recuerdos de miles de esquelenses. Pero el básquet tiene un capítulo especialmente destacado: durante la década del 90, San Martín alcanzó el ascenso a la Liga B y llegó a disputar dos temporadas en una competencia que lo puso frente a equipos de distintos puntos del país. Aquella etapa quedó en la memoria del deporte local y tuvo entre sus protagonistas a Raúl Gortari, integrante de aquel plantel que llevó el nombre de Esquel a los escenarios nacionales.
La historia del Rojo también se escribe en el predio del barrio Badén, donde se encuentra su cancha de fútbol. Allí, el club continúa desarrollando su actividad, sumando nuevas páginas y obras a una trayectoria que atraviesa generaciones.
Dos espacios diferentes, unidos por una misma identidad: la de un club que creció junto con la ciudad y que fue escenario de miles de historias personales y deportivas. Porque para quienes pasaron por San Martín, esos lugares no son solamente instalaciones: son recuerdos de infancia, amistades, partidos inolvidables y momentos que siguen vivos mucho después de haber dejado de jugar.
El fútbol y el básquet, dos pilares de su identidad
A lo largo de sus 92 años, San Martín desarrolló distintas disciplinas deportivas, aunque el fútbol y el básquet tuvieron un lugar especialmente destacado en su historia. Ambas actividades marcaron etapas de la vida institucional y convocaron a numerosas generaciones de deportistas.
El fútbol ocupa un lugar central en la identidad del Rojo, forma parte de un recorrido que se fue construyendo a lo largo de estos 92 años. Detrás de cada equipo hubo jugadores que defendieron la camiseta, entrenadores que acompañaron su crecimiento y familias que estuvieron presentes en cada etapa.
El básquet también dejó una huella que trascendió los límites de la ciudad. La participación en la Liga B durante los años 90 representó uno de los capítulos más significativos de la trayectoria deportiva de la institución, con un equipo que compitió a nivel nacional y llevó el nombre de Esquel a otros escenarios del país. Tuvo su luz a principios de este siglo y aún continua siendo el equipo de Basquet un plantel de referencia de la región cordillerana.
Junto con estas disciplinas, San Martín sostuvo distintas propuestas deportivas, ampliando los espacios de participación para quienes encontraron en el club una oportunidad para practicar deporte, compartir experiencias y formar parte de un grupo.
Pero la historia de una institución no se mide únicamente por sus resultados. También está hecha de las primeras prácticas, de los nervios antes de salir a jugar, de los viajes, de los compañeros que se convierten en amigos y de las personas que trabajan durante años para que las actividades puedan continuar.
Un presente que también escribe su historia
El aniversario encuentra al Rojo con nuevos motivos para celebrar. En septiembre de 2026, San Martín se consagró campeón de la Copa Ciudad de Esquel masculina, tras vencer por 1 a 0 a Belgrano Seniors en la final.
El fútbol femenino también protagonizó un momento especial durante este año al convertirse en el primer ganador de la Copa Ciudad de Esquel femenina, luego de imponerse por 4 a 1 frente a Transporte Rolando en el encuentro decisivo.
Las dos conquistas se suman a la trayectoria de la institución y representan un motivo de orgullo para quienes forman parte del club. Los equipos masculino y femenino tuvieron su lugar en una competencia que dejó nuevos recuerdos para jugadores, familias y simpatizantes.
Sin embargo, la historia de San Martín va mucho más allá de los trofeos. Está en cada persona que pasó por sus equipos, en quienes dedicaron tiempo a la institución, en los que acompañaron desde las tribunas y en aquellos que todavía recuerdan con emoción sus años vinculados al Rojo.
A 92 años de su fundación, el club celebra todo ese recorrido colectivo. El estadio de las dos avenidas, la cancha del barrio Badén y las distintas generaciones que pasaron por sus disciplinas son parte de una historia que continúa vigente.
Porque para quienes alguna vez vistieron la camiseta, jugaron en sus canchas o acompañaron al equipo, San Martín no es solamente un club de Esquel. Es también una parte de sus propias vidas.
Noventa y dos años después de aquel 20 de octubre de 1934, el Rojo sigue construyendo su historia con quienes estuvieron, quienes están y quienes vendrán. Nuevas generaciones seguirán acercándose al deporte, haciendo propios sus colores y sumando recuerdos a una institución que forma parte de la identidad esquelense.