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24 de Octubre de 2026
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De promocionar gotas milagrosas a quedar detenido en Esquel por encierro familiar

En 2020 aseguró en televisión haber probado su extracto en 400 pacientes contra el coronavirus. Ahora, el bioquímico fue detenido en Esquel acusado de mantener cautivos a su pareja y sus hijos.

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Miguel Edgardo Battista, el bioquímico de 71 años detenido en la ciudad de Esquel, en el marco de una investigación judicial por el presunto cautiverio de su familia, cobró notoriedad y exposición pública durante la crisis sanitaria desatada por la pandemia de COVID-19 al promocionar activamente un suplemento nutricional elaborado principalmente a base de alfalfa. En diversas intervenciones mediáticas, el profesional aseguraba que dicho preparado poseía facultades concretas para prevenir y tratar la infección por coronavirus; sin embargo, en ningún momento presentó estudios clínicos o avales científicos que respaldaran de manera formal tales afirmaciones.

 

Durante el transcurso de septiembre de 2020, en pleno auge de la pandemia, Battista protagonizó entrevistas televisivas en las que afirmó haber desarrollado un preparado especial al que le atribuía propiedades directas para fortalecer el sistema inmunológico y optimizar la evolución clínica de pacientes diagnosticados con coronavirus. El producto en cuestión se administraba bajo la modalidad de gotas y era comercializado y difundido como un complemento nutricional destinado tanto a la población sana como a personas afectadas por cuadros y patologías de gravedad. En aquella misma aparición televisiva, el bioquímico llegó a sostener que había observado resultados favorables tras la aplicación del tratamiento en más de 400 personas. 

 

Un supuesto tratamiento contra el coronavirus

 

En sus declaraciones públicas, Battista detallaba que el producto consistía en un extracto vegetal formulado a partir de un método de elaboración propio, cuyo fin era preservar de manera intacta las propiedades originales de las especies botánicas utilizadas. Según lo expuesto por el propio creador, el preparado estaba compuesto principalmente por alfalfa y se encontraba apto para ser suministrado tanto en niños como en personas adultas.

 

Al ser consultado sobre el marco regulatorio y la intervención de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), el profesional argumentó que su formulación no requería una autorización sanitaria específica debido a que se trataba formalmente de un suplemento dietario. Pese a estas aseveraciones, nunca exhibió públicamente ensayos clínicos rigurosos ni datos científicos verificables que acreditaran fehacientemente la capacidad del producto para prevenir o curar el cuadro de COVID-19. Por tales motivos, las cualidades terapéuticas que promulgaba no guardaban correlación con una eficacia médica formalmente comprobada ni homologada por la comunidad científica.

 

De las apariciones televisivas a la investigación judicial en Esquel

 

El nombre de Miguel Edgardo Battista retornó a la escena pública esta semana tras concretarse su detención en Esquel, derivada de una causa penal en la que se investigan las condiciones de vulnerabilidad extrema y encierro prolongado en las que habrían permanecido sometidos su pareja y sus tres hijos. La causa que lleva adelante la Justicia busca deslindar y determinar las responsabilidades penales correspondientes sobre los graves hechos denunciados, por lo cual el hombre fue formalmente imputado bajo los cargos de abandono de persona agravado por el vínculo, en concurso ideal con privación ilegítima de la libertad.

 

 

A la par del avance del expediente penal, su trayectoria profesional y académica quedó bajo estricta revisión. Si bien en sus intervenciones públicas solía presentarse como médico y bioquímico, diversas publicaciones periodísticas advirtieron que las consultas efectuadas en los registros oficiales no arrojaron la existencia de una matrícula médica vigente a su nombre. Las constancias institucionales únicamente corroboraron que se encontraba matriculado como farmacéutico y bioquímico en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.

 

De este modo, el antecedente de su polémico suplemento a base de alfalfa vuelve a colocar bajo la lupa mediática y judicial el accionar del profesional de 71 años, cuyas promesas formuladas durante la emergencia sanitaria contrastan hoy de manera drástica con la investigación penal por privación de la libertad que se tramita en los tribunales de Esquel.

 

T.B

 

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