Bariloche podría enfrentar en el corto plazo una invasión de conejos, una situación que, según advierten desde el Municipio, resulta inevitable y potencialmente más grave que la expansión del jabalí. Así lo aseguró Alfredo Allen, subsecretario de Planeamiento, en El Cordillerano Radio 93.7. El funcionario alertó sobre la cercanía del problema y la necesidad de anticiparse.
“Va a suceder. Es inevitable”, aseguró Allen y agregó que los conejos ya se encuentran en el sur de Neuquén, en la zona del río Limay, y que incluso existen registros de avistamientos del lado rionegrino. “Por mi experiencia de tantos años trabajando en el campo, están muy cerca. Es solo cuestión de tiempo”, remarcó.
El funcionario sostuvo que, aunque para algunos el tema pueda parecer menor o incluso motivo de bromas, el riesgo es real y está ampliamente documentado. “Muchos se ríen, pero pueden acceder a información muy clara sobre el daño que pueden generar los conejos”, señaló.
Vanesa Domínguez es de Villa Llanquín y conocida por su compromiso solidario. Contó que su compañero es de Cuyín Manzano (73 kilómetros de Bariloche) "y ahí la plaga es terrible". Dice que vecinos le contaron que ven los conejos en el lado del Valle Encantado, para el lado de Río Negro, cruzando el río. "Es un problema porque descertifican al desviar las napas de agua", comentó.
Uno de los principales problemas que presenta esta especie es la ausencia de depredadores naturales, lo que facilita una rápida proliferación. “Desgraciadamente, no tienen enemigos naturales. Por eso tiene que intervenir el hombre y hay que sacrificarlos, no hay otra manera”, explicó Allen.
En ese sentido, recordó el antecedente de Ushuaia, donde la situación se volvió crítica. Allí, la intervención de organizaciones ambientalistas complicó las estrategias de control, mientras la población de conejos continuaba creciendo de manera exponencial.
La referencia de Allen apunta a la grave invasión de conejos europeos (Oryctolagus cuniculus) que afectó a Ushuaia en los últimos años. Esta especie está considerada entre las 100 exóticas invasoras más dañinas del mundo y comenzó a proliferar con fuerza desde el año 2000, con una explosión demográfica reciente.
En la capital fueguina, las poblaciones se concentraron principalmente en la península de Ushuaia, provocando daños severos en infraestructura, como cuevas bajo edificios del CADIC, deterioro de áreas verdes, afectación en el aeropuerto y riesgos sanitarios.
En Argentina, el conejo europeo fue introducido por el ser humano durante los siglos XIX y XX, con fines productivos: como fuente de proteína animal y para el aprovechamiento industrial de su cuero y piel, especialmente en Tierra del Fuego. Sin embargo, con el tiempo se comportó como una auténtica especie exótica invasora en la Patagonia.
Su expansión constante impacta de forma directa sobre bosques nativos, ganado, cosechas y pastizales naturales, lo que obligó a implementar estrategias de control en distintas zonas del país. Además, en los últimos 20 años fue identificado como un factor de riesgo para la actividad aerocomercial, particularmente en las pistas del Aeropuerto Internacional “Islas Malvinas” de Ushuaia.
Fuente: El Cordillerano.