Después de más de dos meses retenida por las autoridades de Brasil a raíz de una causa por injuria racial, Agostina Páez, abogada argentina, se encuentra nuevamente con su familia en Buenos Aires, dando fin a su calvario en Río de Janeiro.
La santiagueña viajó este miércoles desde Río de Janeiro hacia la Argentina junto a su equipo legal, entre quienes se encontraba su defensora Carla Junqueira, con quien compartió las primeras imágenes del retorno desde el aeropuerto brasileño. El arribo se produjo este miércoles alrededor de las 19:20 en el Aeroparque Jorge Newbery de la Ciudad de Buenos Aires.
En su primer contacto con la prensa, la abogada dijo que está “muy aliviada” y “emocionada” porque no “veía la hora de volver”. “No puedo creer estar aquí, soñaba con esto”, agregó.
“Se terminó esta pesadilla. Me arrepiento de haber reaccionado mal, a pesar del contexto, me arrepiento de haber reaccionado de esa manera”, aseguró. También contó que le tuvo que pedir perdón al mesero, además de la fianza que pagó.
“Quiero llegar a mi provincia y reunirme con mi familia, mis amigos y mis amigas”, remarcó Páez, quien también contó que durante este jueves volverá a la provincia de Santiago del Estero. “Reaccioné a gestos obscenos; las mujeres me van a entender”, sentenció, más allá de su pedido de disculpas y su arrepentimiento.
“Me sentía desamparada, he estado muy triste, han sido meses duros para mí. Hasta el último minuto no podía estar tranquila. Ya cuando estaba en el avión sentía la tranquilidad de volver a mi país, por mi seguridad sobre todo”, dijo.
“Pidieron una condena de 15 años. No solo era el terror de ir a la cárcel, sino también el terror de salir a la calle”, dijo, con la voz entrecortada y una emoción al borde del llanto.
Horas antes de despegar, Páez había publicado en sus historias de Instagram una fotografía junto a su abogada, acompañada de la frase: “Ahora sí nos volvemos”, reflejando su alegría por el regreso. En otra imagen, agradeció al estudio jurídico que acompañó su defensa junto a Junqueira.
También difundió una foto con el vicecónsul argentino en Río de Janeiro, Maximiliano Alaniz Rodríguez, a quien expresó su gratitud por el apoyo recibido durante todo el proceso judicial.
Por su parte, Junqueira compartió una imagen desde el avión en compañía de Páez, junto con la frase: “Rescue mission successfully concluded (Misión de rescate concluida con éxito)”.
El retorno de la joven a Argentina fue posible tras la decisión de la justicia brasileña de otorgarle un hábeas corpus, lo que le permitió salir de Brasil y aguardar la resolución final en Santiago del Estero. Para ello, Páez debió abonar una fianza de 20.000 dólares, transferencia que concretó este martes luego de que se aceptara el recurso presentado por su defensa.
El proceso judicial contra la abogada comenzó a mediados de enero, cuando fue denunciada por injuria racial en Río de Janeiro. La figura penal contempla penas de dos a cinco años de prisión. En la última audiencia, el tribunal decidió unificar los cargos, y la acusación pidió una condena de dos años, la mínima prevista.
Durante el proceso, la defensa solicitó que Páez pudiera regresar al país para cumplir tareas comunitarias desde Santiago del Estero. Tanto la querella como la fiscalía avalaron el pedido y ahora la jueza de la causa debe decidir si homologa el acuerdo alcanzado, lo que podría traducirse en una condena de dos años con cumplimiento de medidas alternativas, como trabajos comunitarios, cursos obligatorios o el pago de una multa.
Mientras tanto, Páez cuenta con permiso para permanecer en Argentina a la espera del veredicto, que podría conocerse en un plazo de 15 a 20 días. Durante este período, solo deberá respetar las restricciones que eventualmente disponga la justicia argentina en el marco de la cooperación internacional.
En su último contacto con la prensa, la abogada reconoció estar arrepentida por su conducta la madrugada del 14 de enero en un bar de Ipanema, en Río de Janeiro, donde fue filmada realizando gestos racistas hacia empleados del local. “No soy discriminadora ni racista, no tuve la intención de ofender. He reaccionado mal a unos gestos obscenos. Pedí perdón y lo haría un millón de veces más”, afirmó.
Consultada sobre las precauciones que tomaba al salir a la calle, en medio de las amenazas que recibía a diario por redes sociales, Agostina explicó que debía camuflarse para evitar posibles agresiones.
“Para lo único que salía era para ir al mercado, para comprarme comida y volvía. Salía toda tapada. Me pedía un auto, que ya me daba miedo porque aparece mi nombre, me bajaba en el mercado, volvía a subir, y volvía a entrar al edificio. Toda tapada, camuflada e intentaba hablar portugués para que no sospechen de que era yo”, relató a A24. En ese sentido, agregó: “Para mí salir era toda una experiencia y vivía paranoica. No veo la hora de estar en Santiago del Estero”.