13 de Diciembre de 2017
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Caso Maldonado: cómo fue la inspección en la zona donde encontraron a Santiago

Con un equipo de buzos y antropólogos, el Juez lleral regresó tras 56 días. 

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Apenas había salido el sol y el juez Guillermo Gustavo Lleral, rodeado de policías, buzos y antropólogos, ya estaba en el territorio mapuche de la Pu Lof en Resistencia de Chusamen.

 

"Puntualmente, no fuimos a buscar nada, pero fue importantísimo hacerlo", explicó una fuente de la causa. Desde las seis y media de la mañana de este martes hasta poco después del mediodía, el grupo comandado por el juez, entre los que había dos representantes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), inspeccionó la zona de la orilla y el lecho del río alrededor de donde apareció Maldonado con la idea de buscar rastros, indicios u objetos que se relacionen con Santiago.

 

El resultado de la inspección de este martes no aportó algo "relevante" porque quedaba claro que a 56 días del hecho parecía improbable hallar objetos o ropa. La búsqueda de Lleral no apuntó a una mochila o a encontrar un teléfono, sino a recoger datos específicos para contextualizar y analizar cómo fue la muerte de Maldonado.

 

Los buzos de los Bomberos Voluntarios de Trelew, convocados por Lleral, revisaron el río, su profundidad y vegetación. Se hizo inspección subacuática en el lugar del hallazgo, de toda la zona del río circundante al lugar donde estaba el cuerpo, se inspeccionó la profundidad, y se tomaron medidas desde la costa hacia el cauce.

 

El análisis de los buzos determinó que actualmente el río tiene una profundidad que va de 1 hasta 2,10 metros de profundidad. "Es un terreno irregular, con ramas, fango y corrientes pronunciada", explicó una fuente que participó del operativo a este medio.

 

En unos días, Lleral y las partes intervinientes en la causa tendrán material filmado de cómo es el fondo del río, de la profundidad, imágenes que van a servir para completar datos de la autopsia. Los peritos podrán confirmar la existencia de ramas de sauces entrelazadas, comúnmente llamadas "coladores". Al juez le interesaba menos buscar un rastro, o la mochila, que no le importa, que información para completar el rompecabezas de qué ocurrió ese día.

 

Los buzos trabajaron más de cuatro horas. Por momentos estuvieron parados sin moverse, y a pesar de los trajes, sintieron mucho frío. En un momento tuvieron que responder al pedido de policías federales de que se quedaran quietos para no mover el agua.

 

Carlos Somigliana y Mariella Fumagalli, del EAAF, estuvieron a cargo de las operaciones técnicas y científicas, autorizados por Lleral a dirigir cualquier medida o dato con los buzos o los policías federales. El Equipo Argentino de Antropología Forense elaborará un informa al magistrado con información sobre la zona, el río, y datos que van a servir para entender en qué circunstancias llegó Maldonado al río, aun no sabiendo nadar.

 

La Unidad de Criminalística de la Policía Federal ayudó en la comprobación de rastros y en la confección de una planimetría, con registro de fotos y videos, desde la tranquera de la Pu Lof hasta la orilla del río (unos 400 metros) y unos 100 metros de ancho. Tomaron puntos de referencia, como la casilla de guardia (donde durmió la última noche Maldonado).

 

Lleral prohibió expresamente el uso de teléfono celular. El objetivo fue prevenir filtraciones como la que ocurrió el 17 de octubre con el cuerpo de quien todavía no se sabía que era Maldonado, y por la cual se investiga al médico Werther Aguiar, de la Policía Federal, principal sospechoso de haber viralizado las imágenes del cadáver.

 

Durante la inspección también estuvo Germán Maldonado, uno de los dos hermanos de Santiago, acompañado por la abogada de la familia, Verónica Heredia. Sergio, quien desde el 1º de agosto encabezó los reclamos por justicia, está regresando de Roma junto a su madre, Stella Peloso, y su esposa, Andrea Antico, a donde fueron para entrevistarse con el papa Francisco.

 

"Para nosotros fue importantísimo, fundamental, se continuó el rastrillaje del 17, cuando el cuerpo nos sorprendió a la noche y era imposible realizar una subacuático ideal en ese instante, que nos fuimos escapando de situaciones violentas, y tampoco no se podía volver rápidamente.

 

Las condiciones no estaban dadas, había diálogo con la comunidad, pero no respetaron el acuerdo", comentó una fuente judicial de Esquel.

 

Aparentemente el "acuerdo" que Lleral había conseguido con la comunidad de la Pu Lof, que consistía en entrar y trabajar respetando ciertos lugares considerados importantes para ritos de su cosmogonía, se vio alterado cuando al territorio llegaron otras personas que no respetaron el pacto e impidieron, con agresiones y amenazas, el ingreso al lugar. Eso implicó el retraso de 56 días para volver a la escena donde apareció Maldonado. "Se les fue de las manos, apareció gente que no era de ahí, y los que sí la contuvieron. Son encapuchados que ellos desconocían, la verdad que no sabían explicar quiénes son, puede ser cierto o mentira", admitió la misma fuente.

 

Dadas esas condiciones, los propios mapuches se acercaron a hablar con el juez para explicar la situación. En el medio, el juzgado de Lleral tuvo que custodiar el cuerpo, realizar la autopsia y eso, explican fuentes de la causa, fue demorando el regreso, hasta que Lleral acordó una nueva fecha, la del 12 de diciembre, con la comunidad. (Infobae)

 

Fotos de archivo.

 

 

 

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