21 de Agosto de 2022
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Lelia Castro

Mi Casita: La ONG que recibe ayuda desde Suecia y mantiene los valores de Gunnita y Lennart

Camino a sus 45 años de existencia, nos metemos en lo más profundo de la historia de la reconocida guardería de Esquel. Conocemos además, el destacado trabajo y el legado que dejaron sus fundadores, Lennart y Gunnel (Gunnita).

Guardería "Mi Casita", es una Organización No Gubernamental (ONG) que pertenece a la Misión Libre Sueca. Camino a sus 45 años de existencia, en Red43 nos adentramos en lo más profundo de su historia.

 

 

 

Ayudar a los niños y familias mas vulnerables de la ciudad de Esquel, es el principal objetivo de la organización ubicada en el pasaje 1° de mayo, además de brindar enseñanzas bíblicas en la guardería.

 

 

 

Samuel Vargas, actualmente está al frente de "Mi Casita" y amablemente, decidió abrirnos las puertas del lugar para detallarnos su funcionamiento y un poco de su historia.

 

 

 

"Es una guardería donde han pasado muchísimos niños. Nuestra idea es trabajar con los niños que pasan una situación difícil o vulnerable; esa es la regla, estar con ellos en la parte que más lo necesitan", comienza diciendo Samuel, destacando la importancia de la alegría, el incentivo, la diversión y la educación, como pilares fundamentales a tener en cuenta desde que empezó la actividad de la guardería.

 

 

 

"Esto empezó hace aproximadamente 45 años, cuando Gunnel y Lennart empezaron a trabajar. Se comenzó con un acordeón y canto, en un galponcito que estaba por acá cerca. La situación que se veía era de extrema pobreza; los niños venían descalzos, con frío o la ropa rota. Muchos venían desnutridos y eso fue lo que generó que se comenzara a desarrollar algo para ayudar a esas familias que eran muchas"

 

 

 

 

En este contexto, el entrevistado cuenta que a través de la Misión Sueca y los padrinos de Suecia, se comenzó a trabajar en la niñez y la familia: "se hacían reuniones predicando la palabra de Dios; iban muchos niños.

 

 

 

A fines de la década del 70, Gunnel (Gunnita) y Lennart Englund comenzaron con el trabajo de recorrer el barrio, viendo las necesidades de cada familia en condiciones de vulnerabilidad social extrema. Las actividades estuvieron orientadas principalmente a mejoras y construcciones de viviendas, gestión para la provisión los servicios públicos y reparto de alimentos. El eje siempre estuvo orientado al cuidado de los niños durante el día, los que no pueden quedar al cuidado de sus padres por cuestiones laborales.

 

 

 

"En los inicios, el trabajo comenzó con la guardería. Se construyó una parte donde se les daba alimentación, ropa y útiles a los niños. Durante 15 o 20 años se hizo lo que denominaron 'tarjeta roja'; que era la entrega de una caja con víveres a las familias más necesidades"

 

 

 

A través de la fundación y de los padrinos, se pudo realizar en el barrio, la gestión para obtener los servicios de luz, cloaca y agua, que no estaban en ese momento y se pudo hacer. 

 

 

 

En el año 2008, cuando Ramón Loncón era el presidente del entonces barrio Rural Vieja, se propuso cambiarle el nombre al barrio por Lennart Englund, para reconocer el trabajo realizado por el sueco.

 

 

 

"Ese reconocimiento fue muy lindo. Antes el barrio se llamaba Rural Vieja. Otros le decían La Costa, por su cercanía con el arroyo. Los concejales votaron de manera unánime para cambiarle el nombre"

 

 

 

 

"Las primeras casas que se hicieron en el barrio Baden, fueron hechas por la fundación Mi Casita. Fue un acuerdo mutuo con la municipalidad; la fundación se encargaba de los materiales y la municipalidad construía"

 

 

 

 

Lennart nació un 6 de Agosto en Suecia; desde niño ayudó a sus padres en el campo junto a sus seis hermanos. Terminó sus estudios y como fiel cristiano comenzó una tarea como misionero en Latinoamérica.

En Chile conoció a su esposa, Gunnel; juntos trabajaron en varios lugares de nuestro país, hasta que en el año 1976 se radicaron en Esquel.
El 13 de Octubre de 1979 fundan Guardería Mi Casita, con el objetivo de acompañar y ayudar a quienes mas necesitan, tanto material como espiritualmente.

 

 

 

 

"El trabajo que hicieron ellos es muy difícil de hacer. Dejaron su país, sus comodidades; y vinieron a Esquel a comenzar de cero. Tuvieron ese valor de servir a Dios. Lo tomamos como ejemplo; tener ese corazón para y con la gente. Nuestro trabajo es la continuación de todo lo que han hecho. Antes la cantidad de niños era impresionante; pero los tiempos cambiaron, los niños crecen y las familias van cambiando. Ahora estamos trabajando con lo justo; no tenemos para despilfarrar". - Samuel Vargas

 

 

 

Seguidamente, Samuel señala que hubieron tiempos difíciles, en los que se pensó en cerrar la guardería; ya que no llegaba el dinero para lo que se necesitaba. Sin embargo, en ese contexto hubo una parte buena; la ayuda de la gente: "muchos se empezaron a interiorizar y en varias ocasiones donaron para la causa. Muchos hasta hoy hacen su colaboración; la gente reconoce el trabajo".

 

 

 

"Actualmente tenemos entre 15 y 18 niños de entre 2 y 7 años. Quisiéramos tener más pero no nos da el presupuesto. Hubo mucha gente que nos envió el pedido de ayuda a principio de año. Hasta donde llegamos, ayudamos. Estamos trabajando gracias a Dios y a la gente que nos ayuda. Hay jóvenes que nos colaboran; están con los niños y juegan. Todo ad honorem, es lindo ver a los jóvenes con este sentir"

 

 

 

Lennart y Gunnita dejaron un legado marcado; brindar cariño, amor y ayuda. De allí, hoy se destacan los valores que la sociedad necesita, siempre confiando en Dios y ayudando sin esperar algo a cambio; así lo destaca quien está a cargo de la guardería.

 

 

 

"Yo desde muy pequeño vine acá. No como participante de la guardería sino más en la Iglesia, acompañando a mi mamá. Luego mi mamá empezó a trabajar acá y yo a los 10 años me incorporé a la guardería. Crecí y me crie acá", detalla Samuel, destacando todo lo que recibió y la propuesta de Lennart cuando él ya era un joven: "me preguntó si quería trabajar acá y comencé en el año 2003, ayudando, con la siembra en el invernáculo y en varias cosas del día a día. En aquel entonces se imprimía el Día de Oración, palabra que se enviaba a varias partes del país y a otros países también. Aprendí a manejar con Lennart, el me enseñó".

 

 

 

"El tenía una enfermedad que se llama Ela, que comienza a absorber los músculos. En un momento ya no podía mover su mano izquierda y eso se fue extendiendo por su cuerpo. Fue un tiempo difícil, porque él, de a poco se fue, hasta que lo venció la enfermedad; fue duro, la tía Gunnel quedó sola y nos preguntábamos cómo íbamos a continuar con el trabajo, ya que él era quien viajaba a Suecia y transmitir lo que se hacía a los padrinos"

 

 

 

 

"Gracias a Dios se pudo continuar, aun a pesar de que en un momento pensamos en cerrar. Pero hasta hoy estamos, porque Dios lo permite. Sigue llegando la ayuda y Daniel, hijo de Lennart, es quien nos hace de contacto con Suecia"

 

 

 

Por último, Samuel Vargas aprovechó la ocasión para dejar un mensaje a los niños y padres, también teniendo en cuenta el Día del Niño: "Tenemos que dejar que los niños jueguen y sean niños. Que se diviertan y puedan pensar, imaginar, ser parte de un lugar privilegiado. Los adultos somos la parte esencial para que ellos sean felices; muchas veces no nos damos cuenta que con algún gesto les causamos tristeza. Tenemos que cambiar esa actitud".

 

 

 

 

 

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