Durante años, dos especies de almejas fósiles del sur argentino permanecieron almacenadas sin clasificación en colecciones del Museo Argentino de Ciencias Naturales en Buenos Aires. Un análisis realizado por dos paleontólogos permitió comprobar que no pertenecían a ningún género conocido, sino que conformaban uno nuevo.
A partir de esa revisión nació Oesterheldia, un linaje de bivalvos marinos extintos que habitaron aguas patagónicas hace más de 20 millones de años.
El equipo científico eligió bautizar el género en homenaje a Héctor Germán Oesterheld, el creador junto con Francisco Solano López de la historieta El Eternauta.
Oesterheld había cursado estudios de geología antes de dedicarse a la literatura. Su paso por YPF, su formación científica y su destino trágico impulsaron la decisión.
El género que describieron agrupa dos especies: Oesterheldia cannada y Oesterheldia dalek. Ambas provienen de sedimentos marinos de la Formación Centinela, en Santa Cruz, y la Formación Chenque, en Chubut. Pero se extinguieron y las causas son parte de las incógnitas que están investigando.
Las almejas fósiles de este género muestran conchas pequeñas, de contorno subtriangular, con ornamentación marcada. Tienen costillas radiales gruesas y nodosas que se cruzan con líneas de crecimiento bien definidas.
Oesterheldia cannada fue hallada en la provincia de Santa Cruz. Oesterheldia dalek se encontró en Chubut. Ambas especies vivieron en mares someros que cubrían esa región hace más de 20 millones de años.
Los fósiles formaban parte de las colecciones del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Permanecieron allí sin una asignación taxonómica precisa hasta que el equipo realizó la revisión sistemática.
La combinación de rasgos morfológicos observada en los ejemplares no coincidía con la de otros del grupo de los bivalvos cardítidos El análisis confirmó que representaban un linaje independiente.
Héctor Germán Oesterheld nació en Buenos Aires en 1919. Ingresó en marzo de 1937 al Doctorado en Ciencias Naturales en la Universidad de Buenos Aires. Esa carrera luego derivó en la actual Licenciatura en Ciencias Geológicas.
En diciembre de 1938 comenzó a trabajar como becario en Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). Cumplió tareas en Comodoro Rivadavia, Tupungato y Zapla. Aprobó la última en mayo de 1946, pero no presentó la tesis.
Luego trabajó en la División Minería de la Corporación para la Promoción del Intercambio. Más tarde pasó al Banco de Crédito Industrial Argentino, donde evaluaba proyectos mineros.