n tren de alta velocidad de la empresa Iryo que iba de Málaga a Madrid descarriló ayer por la tarde en la localidad de Adamuz, en Córdoba, al sur de España, y se cruzó de vías, impactando contra un tren de Renfe, que hacía el recorrido inverso, con rumbo a Huelva. El desenlace fue catastrófico.
El balance de la tragedia ocurrida en la región de Andalucía aumentó a 39 muertos a primera hora de la mañana del lunes, según una portavoz del Ministerio del Interior. El balance previo era de 21 fallecidos.
La cifra "no es definitiva", avisó el ministro de Transportes, Óscar Puente, que se dirige al lugar del accidente.
La catástrofe dejó también unos 123 heridos, cinco de ellos muy graves y 24 graves, según el último balance de Interior. Todos los heridos han sido evacuados de la zona, había asegurado durante la noche el ministro Puente.
El ministro de Transportes calificó el accidente como "tremendamente extraño". Puente explicó que el tren era "prácticamente nuevo (...) que no sé si llega a cuatro años y también la vía es una vía completamente renovada". Según afirmó, se invirtieron unos 700 millones de euros (unos 813 millones de dólares) en la vía y en mayo se terminaron "los trabajos de sustitución de cambios y de desvíos".
SL