La historia de Esquel no puede narrarse sin contemplar las sólidas paredes de la Unidad Penitenciaria N° 14 “Subalcalde Abel R. Muñoz”.
Más que un centro de detención, este edificio representa un testimonio vivo de la resiliencia de la ciudad, habiendo sobrevivido a desastres naturales y evolucionado a la par del crecimiento urbano y social de la región.
La inauguración oficial de las instalaciones actuales ocurrió finalmente el 23 de mayo de 1973.
Cimientos de una identidad compartida
El vínculo formal comenzó el 27 de septiembre de 1933, cuando el Congreso de la Nación, bajo la Ley 11.732, dispuso la creación de una cárcel y el primer juzgado en lo que entonces era el Territorio Nacional del Chubut. Sus primeros pasos fueron humildes y precarios, funcionando inicialmente en el fondo de la antigua comisaría del pueblo, frente a la histórica capilla galesa.
Vista frontal de la cárcel de Esquel en la década del treinta.
En 1935, la necesidad de espacio llevó a la institución a un edificio alquilado en la intersección de las avenidas Fontana y Ameghino. Fue en este sitio donde nació el trabajo dignificador. Allí se iniciaron las primeras actividades laborales para los internos, buscando no solo el orden sino la utilidad social del tiempo en reclusión.
El sismo de 1960: El quiebre que definió su destino
La memoria colectiva de Esquel guarda con nitidez el terremoto de mayo de 1960. La tierra tembló y, con ella, las estructuras de la vieja cárcel en Fontana y Ameghino sufrieron derrumbes y daños severos, obligando a apuntalar los muros con vigas de madera para evitar una tragedia.
Huellas del sismo de 1960 en los muros de la cárcel.
Ante la emergencia, se produjo un traslado definitivo hacia la “Chacra N° 8”, ubicada en la Avenida Ameghino 2010, un predio que ya había sido destinado para fines penitenciarios desde 1934. Como un detalle que une el pasado con el presente, el alambrado perimetral de tres metros sobre postes de cemento que aún rodea el predio de 3,57 hectáreas, pertenece al proyecto original de aquella época.
Aunque las obras habían comenzado décadas atrás, la inauguración oficial de las instalaciones actuales ocurrió finalmente el 23 de mayo de 1973.
Un modelo de integración
Con el paso de los años, la Unidad 14 dejó de ser solo un edificio de muros altos para convertirse en un centro de metodología pedagógico-socializadora.
Desde 1999, la unidad honra con su nombre al Subalcalde Abel Rosario Muñoz, quien fuera su primer director.
La carga emotiva de esta institución reside en su capacidad de transformar la pena en oficio. Los talleres de carpintería, herrería, panadería e invernadero no solo proveen habilidades, sino que conectan a los internos con la ciudad mediante convenios municipales, devolviendo así esfuerzo y compromiso a la comunidad que los rodea.
Hoy, con el apoyo para finalizar estudios primarios, secundarios e incluso el acceso a la universidad, la Unidad 14 se erige como un recordatorio de que, incluso dentro de los límites de la seguridad, el objetivo final es la integridad y la convivencia. Es, en definitiva, una pieza fundamental del rompecabezas histórico que conforma nuestra querida ciudad de Esquel.