Hay actores que el público reconoce por una cara, una voz o un personaje que quedó asociado a una época. Antonio Grimau construyó una carrera que atravesó varias generaciones de la televisión argentina, desde sus primeros trabajos en las telenovelas hasta la interpretación de Sandro, uno de los desafíos más recordados de su etapa adulta. Murió este martes 20 de octubre, a los 82 años, según confirmó la Asociación Argentina de Actores y Actrices.
Su recorrido no se limitó a la pantalla chica. Trabajó en cine, protagonizó obras teatrales y transitó personajes muy diferentes entre sí. Esa amplitud le permitió sostener una trayectoria de más de seis décadas en una industria que cambió de formatos, estilos y públicos.
De las historias románticas a otros registros
Durante años, Grimau fue uno de los rostros reconocibles de las telenovelas nacionales. Participó en producciones como Rolando Rivas, taxista, Trampa para un soñador y Dos a quererse, y más adelante integró los elencos de Poliladron, Padre Coraje y Solamente vos, entre muchas otras ficciones.
En teatro encontró otros desafíos. Fue parte de obras como Los invertidos, Yepeto, El precio, Hamlet y Filomena Marturano. En 1990 protagonizó Los invertidos, de José González Castillo, en una puesta dirigida por Alberto Ure junto a Cristina Banegas y Lorenzo Quinteros, en el Teatro San Martín.
También llegó al cine. Entre sus participaciones figuran La Mary y Caballos salvajes, películas que forman parte de una filmografía extendida a lo largo de varias décadas.
El encuentro con Sandro
En 2018, Grimau asumió el papel de Roberto Sánchez en su etapa adulta para la miniserie Sandro de América. La producción repasó la vida del cantante y convocó a distintos intérpretes para representar sus diferentes edades.
La composición le valió el Martín Fierro como actor protagonista de unitario o serie. Fue uno de los reconocimientos más importantes de su carrera y puso nuevamente su trabajo en primer plano ante una audiencia amplia.
Una vocación que empezó en la adolescencia
Grimau nació el 10 de marzo de 1944 en Remedios de Escalada, Lanús, con el nombre de Antonio Rebolini. Su llegada a la actuación se produjo a los 16 años, cuando se presentó a una convocatoria para integrar un elenco en el teatro Charles Chaplin, en el barrio porteño de Almagro.
Se formó con el director y dramaturgo Juan Carlos Gené, a quien reconocía como una referencia en su desarrollo profesional. Desde 1970 estaba afiliado a la Asociación Argentina de Actores y Actrices, la entidad que comunicó su fallecimiento y expresó sus condolencias a sus seres queridos.
En 2005 recibió el Premio Podestá a la Trayectoria Honorable, otorgado por la Asociación junto con el Senado de la Nación. Su actividad artística llegó hasta este año: integró el elenco de la obra teatral Vamo’ los pibes, junto a Osvaldo Laport, Raúl Lavié y Osvaldo Santoro.
Con su muerte se cierra una carrera que no quedó atada a un solo género ni a una época. Grimau pasó por distintas formas de contar historias y dejó personajes que el público puede volver a encontrar en las ficciones y películas que integran la memoria audiovisual argentina.
O.P.