La crecida del río Paraná mantiene en alerta a distintas localidades de Corrientes, donde el avance del agua afecta zonas rurales, terrenos bajos e islas. En ese contexto, productores ganaderos trabajan para trasladar sus animales hacia lugares más seguros, mientras las autoridades refuerzan las medidas de prevención ante la posibilidad de que el nivel del río continúe subiendo.
Uno de los episodios más preocupantes se registró en una zona rural de Goya, donde un adolescente de 15 años fue mordido por una serpiente de cascabel mientras arreaba ganado para ponerlo a resguardo de la inundación. El joven, identificado como Ezequiel S., permanece internado en terapia intensiva y en grave estado.
Según los reportes publicados, el veneno le provocó complicaciones orgánicas y debió recibir atención médica urgente. Ante la gravedad del cuadro, su familia inició una campaña para conseguir entre 26 y 30 donantes de sangre.
La crecida del Paraná y el riesgo en las zonas rurales
La situación hídrica se agravó durante octubre, con el aumento sostenido del nivel del Paraná y el desplazamiento de la creciente desde el norte de la cuenca hacia el sur. Desde hace varios días, productores de Corrientes trasladan ganado desde las islas y los campos bajos para evitar que los animales queden atrapados por el agua.
En Goya, el río alcanzó los 5,48 metros hoy 21 de octubre, por encima del nivel de alerta de 5,20 metros. Además, las proyecciones difundidas por autoridades y medios locales anticipan que el pico de la creciente podría producirse entre el 22 y el 27 de octubre, con alturas superiores a los seis metros.
El avance del agua también puede desplazar animales silvestres de sus hábitats naturales hacia sectores rurales y lugares transitados por personas. Esta situación aumenta las posibilidades de encuentros con serpientes y otras especies que buscan refugio en terrenos que todavía permanecen secos.
A la vez, el pronóstico de nuevas lluvias genera preocupación por la posibilidad de que se agraven los anegamientos y se compliquen las tareas para trasladar animales y asistir a las familias afectadas.
Mientras continúa el monitoreo del río y se mantienen las medidas preventivas, el caso del adolescente refleja otro de los riesgos que enfrentan quienes trabajan en el campo durante la emergencia hídrica.