Emelina Aguilera de Acuña tiene 92 años, vive en el barrio Buenos Aires y, en el marco de un nuevo aniversario de la ciudad de Esquel, dialogó con Red43 para recordar cómo fue su crecimiento, en un lugar que por aquel entonces, era zona de chacras y habían pocas cuadras de construcción.
En primera instancia, recuerda sus vivencias en un sector que vendría a ser hoy, el de las calles Pasteur y Rivadavia: "teníamos ovejas y otros animales, hasta que llegaron las construcciones y el asfalto y tuvimos que vender. Antes era todo desolado, no habían casas; solo una parte de un barrio, el resto era todo chacra. No existía la escuela Politécnica, ni Obras Públicas ni Vialidad Provincial".
"Estuve siempre acá. No había agua, buscábamos a unos cien metros con baldes. Lavaba en un fuentón con una tabla de lavar. Era mucho sacrificio"
Luego, Emelina nos cuenta sobre sus diez hijos y su marido: "mi marido entró a trabajar en la cárcel y yo tenía que cuidar a los chicos. El vivía más en el trabajo que en la casa. En aquel entonces los productos escaseaban; la pasábamos bastante mal, era todo muy sacrificado".
Los recuerdos de los años 50´,los comercios, hoteles, los carnavales y lugares para bailar, entre otros, son algunos de los recuerdos que tiene Emelina y que, amablemente, se animó a recordar en Red43: "Esquel es muy lindo. He ido a pasear a otros lugares pero como Esquel no hay; es muy tranquilo".
"A los jóvenes les digo que estudien, que lean, esa es la primera y principal enseñanza"