El mercado interno de productos de mar atraviesa una crisis de consumo sin precedentes históricos. Según un informe de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP), el precio del pescado registró subas de hasta el 800% en el último trienio, lo que provocó que el consumo per cápita se desplome a 5,1 kilos anuales, la cifra más baja en cinco décadas.
El relevamiento destaca una brecha abismal entre lo que recibe el productor y lo que paga el vecino en la pescadería. Actualmente, el kilo de merluza se paga cerca de $1.700 en puerto, pero llega a venderse hasta ocho veces más caro en el mostrador. De hecho, el aumento en origen explica apenas el 13% del precio final que paga el consumidor.
"El precio minorista se multiplicó a niveles abismales sin relación con el valor en origen", señala el estudio, que atribuye esta distorsión a una cadena de intermediación que termina "expulsando al consumidor del mercado interno".
De acuerdo a un relevamiento de precios, el escenario para esta Semana Santa presenta valores elevados incluso en las opciones más tradicionales:
Filet de merluza: Ronda los $15.900 por kilo.
Variedades premium: El salmón rosado trepa hasta los $42.900, mientras que el abadejo supera los $30.000.
Opciones intermedias: El lenguado se ofrece a $29.800, el mero a $25.800 y el atún blanco en torno a los $20.900.
Otras especies: El gatuzo se comercializa cerca de $19.400 y la brótola ronda los $17.000.
A pesar de que Argentina mantiene niveles de producción superiores a las 700.000 toneladas anuales, gran parte de esa mercadería se destina a la exportación, dejando un mercado interno desigual y con diferencias de hasta un 40% entre distintas ciudades del país.
El informe concluye con una advertencia severa: sin medidas que ordenen la cadena comercial, el pescado corre el riesgo de convertirse definitivamente en un "producto de lujo", inaccesible para el bolsillo promedio.
M.G