La investigación por la muerte de Ángel López, el niño de 4 años que falleció en Comodoro Rivadavia en un caso que conmociona a la ciudad, sumó en las últimas horas un documento clave: la historia clínica de su ingreso al Hospital Regional, que detalla el gravísimo cuadro con el que fue recibido por los médicos y aporta nuevos elementos que podrían reforzar la hipótesis de una muerte violenta. Su madre biológica Mariela Altamirano y su pareja Maicol González fueron detenidos como publicó Red43.
Según surge de los registros médicos incorporados a la causa, el pequeño ingresó al centro asistencial el domingo 5 de abril a las 8:36, trasladado en una ambulancia del servicio de emergencias 107, mientras el personal sanitario realizaba maniobras de reanimación cardiopulmonar durante el trayecto.
El parte, firmado por el pediatra Ariel Luizaga, señala que el niño llegó en paro cardiorrespiratorio, inconsciente, sin respuesta a estímulos y con un cuadro neurológico extremadamente grave. Los médicos constataron además una saturación de oxígeno del 60%, un nivel críticamente bajo, pese a que mantenía actividad cardíaca.
Uno de los datos más relevantes del informe médico es la referencia explícita a un “traumatismo previo”, antecedente que fue comunicado al personal de salud durante el traslado y que ahora cobra especial relevancia en el marco de la investigación penal.
se elemento se suma a los hallazgos posteriores de la autopsia, que detectó lesiones craneales en el menor y abrió con mayor fuerza la hipótesis de que Ángel habría sido víctima de violencia física antes de su muerte.
Otro de los parámetros que llamó la atención de los profesionales fue el nivel de glucosa en sangre detectado al ingreso: más de 400 mg/dl, una cifra inusualmente alta para un niño de 4 años sin antecedentes de diabetes diagnosticada.
Especialistas señalaron que valores de ese tipo pueden aparecer ante situaciones de estrés fisiológico extremo, como un traumatismo severo, un shock o una lesión grave del sistema nervioso central.
El cuadro clínico se completaba con pupilas midriáticas fijas, un signo considerado de máxima gravedad y compatible con daño cerebral irreversible, además de hipoventilación y ruidos respiratorios anormales en ambos pulmones.
Tras su ingreso a la guardia, el niño fue derivado a la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica a las 10:09, donde se le practicó una intubación de urgencia, aspiración de secreciones, colocación de sonda nasogástrica y nuevos estudios de laboratorio.
Aunque logró mejorar momentáneamente su oxigenación con asistencia mecánica, el daño neurológico ya era irreversible. Ángel falleció menos de 48 horas después.