Cada 1° de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Dactiloscopía, una fecha que reconoce el aporte de Juan Vucetich, el inmigrante de origen croata que desarrolló en Argentina un sistema pionero para identificar personas a partir de sus huellas digitales.
A fines del siglo XIX, Vucetich creó una clasificación basada en cuatro grupos: arcos, presillas internas, presillas externas y verticilos. Su trabajo permitió convertir las huellas en una herramienta concreta para la identificación criminal.
La eficacia del método quedó demostrada en 1892, en Necochea. Francisca Rojas había asesinado a sus tres hijos y acusado a su marido, pero una huella dactilar ensangrentada encontrada en la escena permitió vincularla con el crimen.
El denominado Caso Rojas pasó a la historia como el primer homicidio resuelto mediante huellas dactilares y permitió demostrar el enorme potencial de esta técnica para las investigaciones forenses.
El sistema de Vucetich fue adoptado oficialmente por la Policía de la Provincia de Buenos Aires en 1894 y posteriormente por la Policía de la Capital, antecedente de la actual Policía Federal Argentina.
Más de un siglo después, las huellas digitales continúan siendo fundamentales para identificar personas y esclarecer delitos. El desarrollo realizado por Vucetich en Argentina trascendió las fronteras y se convirtió en uno de los aportes más importantes del país a la investigación criminal.
R.G