Tiene 29 años de edad. Es cierto que a muchos jóvenes les cuenta abandonar la adolescencia “para no asumir compromisos con la vida”, pero este no es el caso. Con el deporte encontró la disciplina y la perseverancia, cualidades que sirven para todos los órdenes de la vida.
Trabaja más de la mitad de las horas del día y pudo con esfuerzo armar su propio gimnasio. También ayuda en la preparación física de los jugadores más chicos de Fontana donde “para ganar experiencia sirve, aunque económicamente no sirve, pero yo siempre fui de aportar al deporte y al deporte local, más que todo trabajar con chicos”.
Sebastián Cabrera, el personaje de hoy.
-¿Cómo llegaste a Fontana de Trevelin?
-Me convocaron y acepté la propuesta. Estamos trabajando hace varias semanas con los chicos de Fontana, en las categorías más chicas y estamos dándole una mano los martes y jueves, donde trabajamos en combinación, fuerza y resistencia.
Claro que para ganar experiencia sirve, económicamente no sirve, pero yo siempre fui de aportar al deporte y al deporte local, más que todo trabajar con chicos.
Hoy no ganamos nada, pero cuando los chicos crezcan, ahí ganaremos un deportista y una buena persona y esa es nuestra gran victoria.
-Tu trabajo es a largo plazo, entonces.
-Es que lo importante es que estos pequeños deportistas lleven adentro el amor al deporte. No me refiero exclusivamente al futbol, porque ellos puede jugar uno o dos años y luego se pueden dedicar a otros deportes, pero nosotros somos profesionales debemos inculcarles a ellos que amen al deporte y también que tengan respeto a todos, al entrenador, al preparador físico, a los compañeros... a los compañeros de un mismo equipo y a los compañeros rivales.
-¿Quién te acercó al deporte?
-En verdad yo me acerqué al deporte, yo desde muy chico no tuve posibilidad de acercarme al deporte porque en el campo pasé la mayor parte mi vida, hasta los 18 años más o menos.
Luego en el barrio, jugando a la pelota con los chicos del lugar, me rompí una rodilla y a partir de allí no quise jugar más al futbol, después me enteré que en Esquel había boxeo municipal y me acerque a Rodrigo (Por Rodrigo Peláez, cuando él estaba al mando de la Escuela Municipal de boxeo en Esquel) y ahí puedo decir que arrancó mi vida deportiva, de esto hace más de una década y después Rodrigo me dijo “vos podes correr” y ahí empecé a correr, es decir dejé el boxeo y empecé a hace pedestrismo
-¿Tuviste la posibilidad de subirte al ring en algún festival amateur?
No, no, no. Hice un par de guanteos y dije esto no es lo mío.
Y hace cinco años me dedique al triatlón y es ahí donde aprendí a amar al deporte, eran tres disciplinas donde me llevaba más de 7 de horas de entrenamiento, es muy lindo entrenar pero pocos están dispuestos a sacrificar tanto.
Imaginate, yo entrenaba siete horas para una carrera de una hora y media y eso se llama disciplina, eso se llama amar al deporte.
-Recuerdo que vos también te dedicaste a organizar competencia y ahora te metiste en un emprendimiento que es la instalación de un gimnasio, ¿puede ser?
-Es cierto, el año pasado me dedique a organizar eventos deportivos, tanto de bici como de pedestrismo y a fines del año pasado abrí mi propio local que es un gimnasio funcional, estamos arrancando pero me está yendo bien y tratando de aportar algo para la comunidad.
-Y ahí es donde vuelve el boxeo, en este caso el boxeo recreativo.
-Si la verdad es que buscando profes para darle actividad a este gimnasio, llega un profe de boxeo que hace seis meses que esta acá en Trevelin, muy interesado en el tema de boxeo y defensa personal y por ahora se sumó con boxeo recreativo y más adelante veremos que más vamos a instrumentar.
-¿Cómo se llama el gimnasio y dónde queda?
-El gimnasio se llama “El León Fitness” y está ubicado en la calle 13 de Diciembre 276, quienes conocen Trevelin lo ubican enseguida ya que está a dos cuadras de la YPF, prácticamente en zona céntrica.
-¿Cuantos años tenés? ¿Pudiste armar tu propia familia?
-Tengo 29 años y tengo un hijo de 10 años, él hace natación, taekwondo y cuando puede hace bici.
Yo hago deportes para dejarle un mensaje, como podría decirle que haga deporte si yo no lo hago.
Si yo fumara, tomara alcohol o saliera de noche, como le diría a mi hijo que practicara deportes. Los padres somos el reflejo de nuestros hijos, ellos nos miran como si fuésemos un espejo y ellos se sienten reflejados allí.