Valga la redundancia pero el orgullo nos enseña a las personas a estar orgullosas de nosotras mismas. La marcha del orgullo nace a partir de las revueltas de Stonewall, una noche oscura de 1969 donde la policía de Nueva York allanó el Stonewall Inn, un club gay de la ciudad. A raíz de esa masacre, todos los años se celebra la marcha del orgullo como conmemoración y en reclamo por los derechos de las personas el lgtbq+
Si bien en nuestro país el matrimonio igualitario es legal desde 2010 y la ley de identidad de género fue sancionada en 2012, la homofobia sigue profundamente arraigada en algunos sectores de nuestra sociedad. El camino por recorrer todavía es largo.
Uno de cada tres países penaliza las relaciones entre personas del mismo sexo. Once países en el mundo lo hacen con la pena de muerte.
Si bien tratar de explicar el orgullo en una nota de quinientas palabras me parece un poco reduccionista, hay tres claves que pueden servirnos como un acercamiento a este movimiento y su vigencia.
1)La marcha del orgullo es celebración pero también es protesta: si bien salir a celebrar quienes somos es una parte importante del evento, es importante recordar que también es una protesta. Muchos dinosaurios se quejan de la forma en la que salimos a protestar… ¿Cómo pretenden que los tomen en serio si salen con las plumas? ¡Esas polleritas parecen un chiste!... por nombrar solo algunas de las cosas que escuché. Justamente, se trata de cuestionar los estereotipos. De desafiar al sistema patriarcal que define nuestro género, nuestra sexualidad, y hasta nuestra forma de vivir.
2) No se trata solo de lo queer: hay un montón de otros conceptos y derechos que abarcan al orgullo. Por ejemplo, las trabajadoras y trabajadores sexuales también forman parte de la marcha del orgullo.
3)Organizar una marcha no es una forma de autodiscriminarse: hay muchos dinosaurios que siguen repitiendo esto por ahí. No es autodiscriminación, es visibilización. Durante años todo lo que estuviera por fuera de la forma heteronormativa de amar fue silenciado, discriminado y penalizado…
Y no… no es tu opinión. Si tu opinión es homofóbica, justamente, no es una opinión, es discriminación. Hacer una sociedad más inclusiva y amigable con las distintas identidades -y sobre todo con lo diferente- es un trabajo que tenemos que hacer entre todos.