La noticia de la muerte de la escritora y traductora María Kodama, quien falleció el 26 de marzo a los 86 años en la localidad bonaerense de Vicente López, abrió una serie de interrogantes alrededor del futuro de los libros de Jorge Luis Borges. Es que Kodama, además de viuda del autor de Ficciones, con quien se casó en 1986, había sido designada “heredera universal” y albacea del escritor. Una obra que, por la relevancia de la figura del máximo autor argentino, reviste interés mundial.
Durante las últimas horas, el abogado Fernando Soto, letrado y amigo íntimo Kodama, había señalado en una conferencia de prensa que la escritora no dejó un testamento con indicaciones precisas acerca del legado literario de Borges y que su patrimonio podría pasar a manos del Estado; más concretamente a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
Al mismo tiempo, informó que se presentó ante la Justicia Civil para iniciar un expediente por herencia vacante y un juicio sucesorio. Es en ese contexto que en las últimas horas, tal como reveló el portal Infobae, los sobrinos de Kodama, hijos de su hermano Jorge, se presentaron ante el juzgado 33 de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil para ser considerados como herederos en ese expediente.
“Nos presentamos en nuestro carácter de sobrinos de la causante, María Kodama, quien falleció el día 26 de marzo de 2023, conforme es de público conocimiento y acreditaremos oportunamente con la partida solicitada online que se encuentra en trámite”, detalla el escrito que publicó en exclusiva ese medio, y está patrocinado por la letrada María Victoria Kodama en representación de Martín, Nicolás y María Belén Kodama.
“En virtud de lo expuesto solicitamos que oportunamente se dicte declaratoria de herederos por el fallecimiento de la señora María Kodama a favor de Mariana del Socorro, Martín Nicolás, María Victoria, Matías y María Belén Kodama, en representación de su padre premuerto Jorge Kodama, hermano de la causante”, continuaron.
En el texto, que puede consultarse online, solicitaron también un “mandamiento de inventario provisional y secuestro de bienes muebles”, teniendo en cuenta “la existencia de bienes muebles, importantes obras literarias, premios y condecoraciones de titularidad de la causante y de su cónyuge, manuscritos, fotografías, material periodísticos, títulos de propiedad y todo aquello relacionado con la vida, tanto de la causante como de su cónyuge, todo de gran valor literario e histórico que debe salvaguardarse”. Para esto, los sobrinos de Kodama pidieron en el escrito, entre otras cosas, inspecciones en dos departamentos y en la sede de la Fundación Borges. Evidentemente y recordando una de las más célebres frases del genial escritos, a los sobrinos de Kodama “no los une el amor, sino la herencia.”.