Lorena y Jesús, integrantes del Centro Cristiano Esperanza, compartieron su experiencia y las tareas solidarias que realiza este grupo misionero en diversos lugares de la región.
"Sabemos que en invierno las temperaturas son muy bajas, lo que complica el trabajo. Las viviendas no cuentan con calefacción, solo utilizan leña para mantenerse calientes, y los caminos se dificultan aún más. Sin embargo, contamos con un chofer que tiene un vehículo todo terreno, lo que nos permite llegar a todas las familias", comentaron Lorena y Jesús.
Señalaron que en el marco de su labor solidaria, los gastos son cubiertos por los propios miembros del grupo. "Es importante mencionar que todos los gastos salen de los bolsillos de los que formamos parte del equipo. Sin embargo, queremos agradecer especialmente al dueño de la Panificadora Esquel, quien ha bendecido a muchas familias con alimentos no perecederos que son muy necesarios en la región", expresaron.
"Todo este movimiento que hacemos y los esfuerzos que realizamos tienen un propósito mayor. Lo que más nos motiva es poder predicar la palabra de Dios. Nos esforzamos para llegar a las familias con alimentos o donaciones, pero lo más importante es poder dejarles un mensaje de fe y esperanza, que ellos puedan crecer espiritualmente", señalaron.
El grupo misionero, compuesto por entre 8 y 15 personas, trabaja de manera voluntaria y con esfuerzo propio. "Mes a mes, cada uno de nosotros se encarga de cubrir el alojamiento en Cushamen y se pone lo mejor de sí para hacer esta tarea tan loable", comentaron.
C.S.