En el marco de un acto oficial realizado en El Bolsón, se concretó la firma del contrato para la construcción de tres portales de acceso al Área Natural Protegida Río Azul–Lago Escondido (ANPRALE) y la apertura de sobres para la ejecución de dos módulos de trabajo destinados a guardas ambientales en sectores de montaña. Las iniciativas se inscriben en una estrategia orientada a regular el ingreso de visitantes, reforzar el control territorial y mejorar las condiciones operativas del personal afectado al cuidado del área.
El anuncio se dio en una temporada con alta afluencia turística y un año después del incendio que impactó sobre distintos sectores del ANPRALE, lo que volvió a poner en agenda la necesidad de ordenamiento, prevención y planificación en las áreas naturales de mayor uso público.
Portales de acceso: control, información y ordenamiento
Los tres portales de acceso funcionarán como puntos formales de ingreso al ANPRALE. Según se informó, allí se concentrará la recepción de visitantes, el control de accesos y la información sobre normas de uso, recorridos habilitados y condiciones de seguridad.
Además de su función operativa, los portales cumplirán un rol de interpretación ambiental, con señalización orientada a explicar las características del área protegida, las restricciones vigentes y las prácticas permitidas. La intención es reducir el ingreso desordenado, un problema recurrente en temporadas de alta concurrencia.
Módulos en montaña: presencia permanente del personal ambiental
En paralelo, se realizó la apertura de sobres para la construcción de dos módulos destinados al personal ambiental, que estarán ubicados en Soberanía y en el sector comprendido entre La Tronconada y la Playita.
De acuerdo a lo explicado durante el acto, los módulos no tendrán carácter habitacional permanente, sino que funcionarán como espacios de trabajo y descanso para los equipos que realizan tareas de control, monitoreo y prevención en la montaña. La infraestructura permitirá evitar pernoctes precarios y sostener una presencia más constante del personal en puntos estratégicos del área protegida.
Turismo, presión sobre el área y capacidad de control
Durante la presentación se informó que más de 27.000 personas ingresaron al ANPRALE en lo que va de la temporada, un número que refleja el peso turístico del área, pero que también incrementa la presión sobre el entorno natural.
Ante ese escenario, se detallaron medidas ya implementadas, como: mayor control en los accesos, participación de guardas ambientales y fuerzas de seguridad provinciales, habilitación de refugios, incorporación de vehículos y equipamiento para tareas de prevención, control y rescate.
Las nuevas obras apuntan a acompañar ese flujo de visitantes con mayor capacidad operativa, con el objetivo de evitar impactos ambientales y situaciones de riesgo.
Plan de manejo
También se confirmó que se continúa trabajando en la elaboración de un plan de manejo del Área Natural Protegida, en conjunto con organismos científicos y académicos, a partir de evaluaciones realizadas tras los incendios de la última temporada.
Ese plan establecerá criterios sobre usos permitidos, restricciones, actividades turísticas y conservación, y servirá como marco para la toma de decisiones futuras tanto de la Provincia como del Municipio y los actores vinculados al turismo.
O.P.