El reloj corre hacia un desenlace incierto en el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Tras la amenaza del presidente Donald Trump de destruir infraestructuras clave si no se garantiza la libre navegación en el estrecho de Ormuz, millones de iraníes han salido a las calles para formar cadenas humanas en torno a centrales eléctricas, puentes y represas.
"Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá", sentenció el mandatario republicano en un mensaje que puso al mundo en vilo. La respuesta de Teherán no fue solo diplomática: según cifras oficiales, 14 millones de personas se registraron para participar en la campaña de resistencia denominada "autosacrificio" (janfada).
Resistencia en puntos históricos y estratégicos
Las movilizaciones se replicaron en las principales ciudades del país:
Teherán: Cientos de personas rodearon la central eléctrica Damavand, la más grande de Irán, portando banderas y consignas contra la guerra.
Dezful: Estudiantes formaron una cadena sobre el histórico puente de la ciudad, una estructura con más de 1.700 años de antigüedad, como símbolo de la cultura que se pretende proteger.
Tabriz y Qazvin: Se registraron concentraciones masivas en plantas termoeléctricas para denunciar que atacar servicios públicos constituye un "crimen de guerra".
El conflicto tiene un eje económico central: el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial. El cierre parcial de esta vía ha disparado el precio del crudo, afectando las economías de todo el planeta.
Mientras las comunicaciones directas entre Washington y Teherán están cortadas, mediadores de Turquía y Egipto trabajan a contrarreloj para evitar que el ultimátum de esta noche se convierta en una catástrofe humanitaria sin precedentes.
M.G