El primer fin de semana del mes, y aunque el clima anuncia lluvia, la necesidad de trabajar vender o hacer algún regalo, une a los vecinos de Esquel en la Feria de La Trochita.
La fiebre mundialista alcanza a los feriantes que se cubren del viento con banderas argentinas, adornan con remeras de la selección a precios populares y sostienen semana a semana otro punto de ingreso para sus económias familiares.
También están los insumos básicos de la mesa esquelense: frutas, verduras, torta fritas o algo dulce para los mates, frescos de la mano de los propios feriantes.
Empezando junio, la ropa de invierno pide siempre un cambio y las ofertas en buzos, guantes o remeras térmicas son hallazgos necesarios para uno o para regalar.
El agua duró este mediodia, pero quienes llevan adelante este espacio saben que es vital mantenerse firme, cubrirse con lo puesto o un parasol y estar ahí cuando la necesidad de regalar o regalarse algo nos lleva a buscarlo en calle Don Bosco, cruzando Avenida Perón, a metros de las vías de La Trochita.
SL