Por Lelia Castro
La cervecería Amancay luce una enorme bandera argentina que acompaña el clima mundialista y representa el sentimiento de muchos vecinos de la ciudad. Un lugar que, para tantos esquelenses, es mucho más que una cervecería: es un punto de encuentro, de reuniones familiares, festejos de cumpleaños y momentos compartidos.
Durante este Mundial, Amancay también está siendo escenario de emociones. Allí se celebraron los triunfos, se festejó con alegría, risas y carcajadas; se vivieron los nervios, los enojos y toda esa montaña rusa de sentimientos que solamente el fútbol puede generar. Y mañana, una vez más, sus puertas volverán a abrirse para que los hinchas se reúnan y vivan juntos la gran final.
Porque el fútbol también es eso: reunirse, compartir, abrazarse, sufrir y festejar. Y en cada partido de la Selección Argentina, muchos esquelenses encontraron en este espacio un lugar para vivir juntos la pasión por los colores celeste y blanco.
Esta hermosa imagen de Amancay, vestido de Argentina, habla de la pasión de toda una ciudad que mañana volverá a reunirse frente a una nueva final. Argentina y España se enfrentarán por la gloria, y Esquel, como tantas veces, vivirá el partido con el corazón.
Porque el fútbol es pasión de multitudes. Y no importa en qué rincón del mundo nos encontremos, ni con quién nos toque compartir este momento: siempre habrá una bandera argentina, una camiseta celeste y blanca y un corazón alentando a nuestra Selección.
Mañana, cada uno desde su lugar, con la familia, con amigos o junto a quienes comparten esta misma pasión, volveremos a estar unidos por los colores celeste y blanco. Porque cuando juega Argentina, no importa la distancia: todos alentamos, todos sufrimos y todos soñamos juntos.
¡Vamos Argentina! Aguante nuestra Selección. Todos estamos con vos.
Una imagen que refleja la pasión mundialista y el espíritu de encuentro de los esquelenses.