RED43 opinion
01 de Agosto de 2016
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Tuve un infarto….¿y ahora qué?

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El infarto de miocardio es la muerte de células de nuestro corazón. Es fácil entender que a mayor número de células muertas (o sea a mayor tamaño del infarto), mayor es el riesgo de complicaciones futuras y, por ende, mayores los cuidados a tener.
En primer lugar, debe conocerse que el paciente continuará bajo estrecho seguimiento por su médico cardiólogo, quien lo guiará por los diversos controles a fin de asegurarle su máxima protección. Esos estudios y controles, no deben ser omitidos nunca. Recuerde que la enfermedad cardiaca se presenta como un trueno en un cielo estrellado, es decir, usted puede sentirse de maravilla y estar a punto de una complicación. Para controlar estos episodios es que se deben realizar los controles médicos.
Es importante que remarquemos que, como objetivo cardiológico actual, al paciente pos infarto no se lo trata más como un discapacitado, sino, se busca su rápida recuperación a fin de reinsertarse en las tareas habituales que hacía antes del episodio.
En el momento de salir del Hospital se irá tomando varios medicamentos, a no asustarse, cada uno de ellos ha demostrado suficiente evidencia en disminuir la mortalidad pos infarto. Entre ellos, está la aspirina a dosis bajas, la que nunca debe ser suspendida salvo indicación médica. Esa aspirina, chiquita, barata y que le baja la fiebre a los niños, es la medicación más importante que está tomando, por lo que no debe subestimarse. También tomará otros medicamentos según orden médica.
Entre los 15 y 30 días, se solicitará una prueba de esfuerzo (llamada también ergometría) a fin de valorar si todo está bien. Este paso se omite cuando se realiza un cateterismo donde uno ya ve el vaso lesionado y lo corrige mediante lo que se llama angioplastia. Hasta no realizar esta prueba de esfuerzo, no se deben reiniciar las actividades sexuales, ni hacer esfuerzos más allá de caminata normal.
Es fundamental disminuir el consumo de la sal y aumentar el consumo de frutas y verduras. Debe abandonarse el hábito de fumar por ser un gran agravante de la enfermedad cardiovascular. Se controlarán las grasas, tanto el colesterol como los triglicéridos y debe normalizarse el ácido úrico.
Otro punto importante es mantenerse tranquilo, por lo que habitualmente se está con licencia laboral el primer mes.
La consistencia de la materia fecal, debe mantenerse blanda, ya que un estreñimiento, hace generar una fuerza muy importante al ir al baño, que desarrolla un pico de presión con riesgo de otro infarto, por ello en pacientes con dificultades en la catarsis, se indican fibras o vaselina líquida.
En resumen, tener un infarto cardiaco en la era actual, no debe sentirse como el inicio de una discapacidad, por el contrario, debe ser el nuevo comienzo de una vida más activa. El objetivo será una actividad física regular, una corrección de los factores de riesgo, mantener los controles adecuados y bajo ningún concepto, abandonar el tratamiento médico.

 

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