El ministro de Justicia de la Nación, Mariano Cúneo Libarona, reveló diversas irregularidades detectadas en la administración anterior de su cartera, destacando la presencia de empleados públicos conocidos como "ñoquis" que no cumplían con sus responsabilidades laborales.
Cúneo Libarona compartió una anécdota peculiar que vivió poco después de asumir su cargo, donde, ante sospechas de inactividad laboral, implementó medidas para identificar a los empleados ausentes. Relató que un dispositivo destinado a registrar la asistencia fue saboteado repetidamente, lo que lo llevó a instalar cámaras de vigilancia para monitorear la entrada y salida del personal, así como para identificar a quienes dañaban el sistema.
El ministro anunció la realización de una auditoría para evaluar la asistencia real de los empleados al Ministerio y advirtió que tiene la facultad de rescindir contratos de empleados del último año. Afirmó que aquellos en relación de dependencia y que cumplen con sus responsabilidades laborales no serán afectados.
Cúneo Libarona también compartió una situación que presenció antes de asumir su cargo, donde escritorios nuevos fueron ocupados por personas que, en su mayoría, estaban viendo televisión. Esta experiencia lo llevó a cuestionar la eficiencia y la productividad de ciertos sectores de la institución.
En cuanto a la estructura del Ministerio, el ministro destacó que actualmente cuenta con cuatro asesores "ad honorem", a diferencia de la gestión anterior que tenía 16 asesores. Asimismo, describió la existencia de organismos y alquileres dispersos en el interior del país, anunciando su intención de cerrar sucursales y reorganizar la cartera para lograr eficiencia y reducir gastos.
Cúneo Libarona expresó su compromiso con la transparencia y la eficacia en la gestión pública, destacando su papel como administrador del Ministerio y su preferencia por un organismo más compacto y eficiente.