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20 de Marzo de 2025
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Lo echaron porque tenía cáncer: el capitán ballenero que la peleó, ganó y volvió al mar

Ocurrió en Pirámides. La justicia comprobó que le hicieron una falsa denuncia para no pagarle en plena pandemia. Estaba internado con la cruel enfermedad de la que ahora se recuperó.

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El capitán de un barco que realiza el avistaje de ballenas en la paradisíaca villa de Puerto Pirámides, en Chubut y que fuera despedido acusado de robar herramientas cuando estaba internado después que le diagnosticaran un cáncer, ganó el juicio laboral iniciado en julio de 2021. En un extenso fallo de 21 carillas fechado el 14 de marzo, el juez Luis Enrique Benítez Villalobos condenó al dueño de la empresa Southern Spirit a indemnizar con una fuerte suma de dinero a Juan Pablo Martorell, capitán del barco Yellow Submarine que realiza el tradicional y mundialmente conocido paseo para observar a los cetáceos en su hábitat natural.

 

En diálogo con este medio, Martorell recuperado de su enfermedad tras un largo tratamiento dijo que “más allá del dinero esto es una caricia al alma por lo que tuvimos que sufrir con mi familia en el peor momento de mi vida” y agregó que “me tiraron tierra cuando me creían muerto. Pero la justicia también es divina como dicen. Yo nunca dejé de confiar porque se quien soy. Y ojalá que todas las personas que pasen un momento así den la batalla aún con el viento en contra”.

 

La historia comenzó cuando el dueño de la empresa realizó una denuncia contra Martorell por sustracción de elementos y herramientas de la empresa de avistaje después que se enteró que tenía cáncer. Si la denuncia hubiera prosperado, no tendría que haberle pagado sueldos y podía despedirlo, sobre todo en esa época de pandemia en que la actividad en la villa de Península Valdés era nula.

 

“Repugna a las más elementales reglas humanas la conducta del denunciante Héctor Alberto Resnik”, dijo en aquel momento el fiscal de Puerto Madryn Daniel Báez en su desestimación de la denuncia por robo antes de iniciar una acción penal pero esa vez en contra de Resnik, en ese momento con aceitados vínculos políticos incluso a nivel nacional.

 

La historia del caso de Pirámides encierra una situación grave de salud de Juan Pablo Martorell, empleado de la firma Southern Spirits. El 21 de julio de 2021, la policía de Puerto Pirámides allanó el domicilio de Martorell, donde se encontró una caja de herramientas del empleador. Casualmente, un día antes Resnik la había denunciado como robada.

El fiscal Báez dijo en aquel momento que “es donde veo la primera inconsistencia lo que me permite ir encontrando la falacia de la denuncia. El empresario dijo que las herramientas le habían sido robadas entre diciembre y julio. Es decir que en 8 meses no se dio cuenta que le faltaban”.
Martorell, capitán del Yellow Submarine (una embarcación tipo submarino desde donde se pueden observar las ballenas debajo del agua) declaró por entonces “me detectaron un cáncer y cuando me iban a operar por una metástasis me acusó de un robo que no había cometido”. Y agregó que su relación con Resnik comenzó a hacerse tensa “desde que comenzó la pandemia porque no había trabajo e igual tenía que pagar los sueldos”.

Al capitán le detectaron la enfermedad en abril de ese año. “Quise hablar con él para explicarle la situación, pero apenas si cruzamos palabras y no llegamos a ningún acuerdo. Le mandé una carta documento para que me pague y él me contestó con otra intimándome a que me presente a trabajar cuando sabía que estaba enfermo”.

 

Durante el juicio iniciado por Martorell declararon varios testigos, algunos compañeros de trabajo. En la parte más clara respecto a su sentencia, el juez Villalobos dice que “a la luz de las pruebas recolectadas probado el permiso existente en cuanto al préstamo de las herramientas de la empresa siendo esta una práctica habitual para los empleados y también para los vecinos de la zona, he de concluir que el hallazgo de elementos de la empresa en la vivienda del actor (Martorell) carece de gravedad cualitativa suficiente para tornar por si solo  imposible la prosecución del contrato por lo que deviene en insuficiente para restarle virtualidad extintiva a la relación laboral existente entre las partes”.

 

Refiere que Martorell trabajó 12 años en la firma sin tener sanción alguna y era de plena confianza de la empresa. Martorell se recuperó de su enfermedad (cáncer de tiroides con metástasis) y se dedicó a otra actividad.

 

Pero su pasión por el mar y las ballenas pudo más: fue contratado por dos empresas de avistajes y recibió ofertas por otras tantas. También, su expatrón le propuso volver.
 

 

Fuente: Río Negro.
 

 

 

 

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