Una nueva polémica sobre Carlos Gardel, figura central del tango y de la cultura popular, reapareció en escena a partir de un documento hallado en Buenos Aires.
Según investigadores uruguayos, esta documentación refuerza una hipótesis de que el cantor nació en Tacuarembó. El papel, fechado en 1920 y emitido por el Consulado de Uruguay, plantea una vez más una pregunta que atraviesa generaciones: ¿Gardel fue argentino, uruguayo o francés?
El hallazgo generó entusiasmo en Uruguay y cautela en Argentina. La Comisión Gardel Rioplatense, integrada por especialistas de ambos países, presentó el acta como una pieza de valor histórico que podría aportar una base oficial a una de las versiones sobre el nacimiento del “Zorzal Criollo”. El debate no es menor. La figura de Gardel no pertenece solo a la música, sino a la identidad simbólica del Río de la Plata.
El acta en cuestión se encontró en noviembre de 2025 dentro de archivos del Consulado de Uruguay en Buenos Aires. Según la Comisión Gardel Rioplatense, ese registro certifica que Carlos Gardel nació el 11 de diciembre de 1887 en Tacuarembó, hijo de ciudadanos uruguayos, y que en 1920 figuraba como artista y soltero.
El trámite se realizó el 8 de octubre de ese año ante un cónsul y dos testigos, en un contexto en el que el cantor necesitaba documentación para regularizar su situación y tramitar la ciudadanía argentina.
Este tipo de actas funcionaba como una partida de nacimiento provisoria. No era un simple formulario administrativo. Permitía a personas sin papeles respaldar una identidad frente a un Estado. Para los investigadores uruguayos, ese punto resulta clave: Gardel declaró allí datos concretos sobre su origen, y esos datos quedaron asentados en un registro oficial.
El semanario uruguayo Búsqueda difundió la existencia del documento y su contenido, lo que disparó la reacción de historiadores, periodistas y fanáticos del tango. En Montevideo, la noticia se interpretó como una reivindicación histórica. En Buenos Aires, el clima fue más prudente, con voces que recuerdan que Gardel usó distintos documentos a lo largo de su vida.
En Argentina, varios especialistas remarcaron que el acta consular no equivale a una prueba definitiva del lugar de nacimiento. Se trata de una declaración realizada por el propio Gardel ante un funcionario, en un momento en el que necesitaba resolver su situación legal. Para muchos historiadores, eso convierte al documento en un testimonio relevante, pero no en una constatación directa del hecho biográfico.
Además, el papel todavía enfrenta un proceso de verificación técnica. Expertos deben analizar tinta, papel, filigranas, sellos, caligrafía y anotaciones marginales. También se prevé una comparación con otros registros consulares de la época para confirmar su autenticidad. La Comisión Gardel Rioplatense inició ese camino con un acta notarial y luego con un peritaje oficial bajo supervisión de la Presidencia de Uruguay.
Desde la CGR sostienen que, una vez completadas esas etapas, el documento podría llegar a organismos internacionales con el objetivo de establecer formalmente la identidad del cantor. La idea es elevarlo incluso ante instancias regionales de derechos humanos para que quede una constancia reconocida fuera del ámbito académico.
La polémica sobre Gardel no es nueva. Una línea de investigación afirma que nació en Toulouse, Francia, bajo el nombre de Charles Romuald Gardes. Esa versión se apoya en un acta francesa que registra a un niño con ese nombre y que luego se vinculó al cantor. Otros investigadores sostienen que ese Charles existió, pero no fue Gardel, o que su identidad se mezcló con la del artista en disputas posteriores por herencias y derechos.
La hipótesis uruguaya, en cambio, ubica el nacimiento en Tacuarembó y describe a Gardel como un hijo del interior rioplatense que luego se proyectó en Buenos Aires. Para quienes defienden esa versión, el acta de 1920 encaja con la historia de un joven cantor que necesitaba papeles y eligió declarar lo que consideraba su origen real.