11 de Enero de 2026
sociedad |

Gritos, festejo y esperanza: asi recibimos la lluvia

Un esperado cambio climático trajo lluvias a la zona cordillerana y parajes cercanos. El fenómeno impacta positivamente en el operativo de combate contra el fuego en nuestros bosques nativos.

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En medio de una situación crítica que mantenía en vilo a toda la región cordillerana, finalmente llegó el alivio más esperado por brigadistas y vecinos. Durante la jornada de hoy, las precipitaciones se hicieron presentes en el Parque Nacional Los Alerces, Esquel y la localidad de El Hoyo, extendiéndose con fuerza también hacia Epuyén y el paraje Rincón de Lobos. Este cambio meteorológico marca un punto de inflexión fundamental en la lucha contra los incendios forestales que han devastado la zona en los últimos días.

 

La llegada de la lluvia representa una ayuda salvadora para los cientos de brigadistas, bomberos y voluntarios que vienen trabajando sin descanso bajo condiciones de calor extremo y fuertes ráfagas de viento. Este fenómeno natural permite disminuir la temperatura del suelo y humectar el combustible vegetal, facilitando las tareas de contención de los focos que permanecían activos y descontrolados en distintos puntos de la Comarca Andina.

 

Alivio en Esquel, El Hoyo, Epuyén y Rincón de Lobos

Tanto en la ciudad de Esquel como en El Hoyo, Epuyén y el sector de Rincón de Lobos, la lluvia fue recibida con una mezcla de alegría y alivio. En estas localidades, donde el humo constante y la cercanía de las llamas a las viviendas habían generado una gran preocupación, el agua caída ayuda a limpiar el aire y a llevar tranquilidad a las familias que se encontraban en las áreas de interfase.

 

En el Parque Nacional Los Alerces, el impacto de la lluvia es estratégico. Las cuadrillas del Servicio Provincial de Manejo del Fuego y de Parques Nacionales ahora cuentan con una ventana de oportunidad para afianzar las líneas de control y trabajar sobre los puntos críticos donde la maquinaria pesada y las herramientas manuales enfrentaban dificultades debido a la voracidad del fuego.

 

Un respiro para los combatientes

Aunque la lluvia es una excelente noticia que frena el avance inmediato, las autoridades recordaron que el trabajo no ha terminado. Si bien el agua ayuda a sofocar las llamas superficiales, todavía queda por delante una ardua labor de liquidación de puntos calientes y guardias de ceniza para evitar posibles reactivaciones cuando cese la precipitación.

 

Sin embargo, este respiro climático permite que el personal pueda rotar y recuperar energías tras jornadas extenuantes de combate. La solidaridad de la comunidad, que ha estado acompañando con donaciones y apoyo moral, se une hoy en un sentimiento de profunda gratitud ante este alivio que llega desde el cielo para salvar nuestros bosques nativos y proteger a cada rincón de la cordillera chubutense.

 


T.B

 

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