La magnitud del desastre ambiental es uno de los puntos más críticos del reporte oficial. El gobernador Ignacio Torres contextualizó la dificultad del combate explicando que la provincia está atravesando la mayor sequía en 20 años, un factor que ha facilitado que el fuego se propague con una voracidad inusual. Con más de 3000 hectáreas afectadas entre los diversos focos, el daño al ecosistema de la cordillera es profundo, con llamas que en el día de ayer alcanzaban dimensiones de hasta 20 metros de altura cerca de las rutas.
A pesar de que el esfuerzo de los brigadistas ha logrado evitar que el fuego alcance cascos urbanos densamente poblados, la afectación del bosque nativo sigue siendo el principal saldo negativo. El mandatario remarcó que el incendio de Los Alerces sigue activo y que, aunque el fuego parezca aplacado por momentos, la carga de combustible vegetal seco es tan alta que cualquier cambio climático puede reactivar la peligrosidad de las llamas en cuestión de minutos.
E.B.W.