Tras el accidente ocurrido en mayo de 2025 en el Parque Olímpico, el panorama inicial para Matías Bottoni era desolador, con un diagnóstico que sugería una cuadriplejia permanente. Sin embargo, su mentalidad de atleta ha sido el motor de una evolución que hoy le permite mover los brazos y controlar el tronco. Con una disciplina inquebrantable, Matías cumple actualmente una rutina de ocho horas diarias de rehabilitación que incluye hidroterapia, kinesiología y terapia ocupacional, demostrando que su voluntad sigue intacta frente a las limitaciones físicas actuales.
El siguiente gran paso en su recuperación se sitúa en Barcelona, específicamente en el prestigioso Instituto Guttmann. Este centro es reconocido a nivel mundial por su especialización en lesiones medulares y por contar con tecnología que aún no está disponible en Argentina, como exoesqueletos avanzados y terapias robóticas personalizadas. Para Matías, este viaje representa mucho más que un tratamiento médico; es la oportunidad de acceder a un salto de calidad en su movilidad y de salir de la monotonía hospitalaria para conectar con un entorno más accesible y motivador.
A pesar de los obstáculos logísticos y el esfuerzo económico que implica el tratamiento en el exterior, la familia Bottoni mantiene una fe inamovible en el progreso del joven. El objetivo en España es trabajar profundamente en la motricidad fina de sus manos y explorar todas las alternativas que la ciencia ofrece para mejorar su autonomía. Matías encara esta etapa con la misma determinación con la que antes buscaba superar sus tiempos en la pileta, convencido de que cada pequeño avance es una victoria en su carrera más importante.
E.B.W.