Para cualquier esquelense que haya crecido en los 2000, cruzar la puerta de Pachu Game es volver a la infancia. El local que fue pionero con la llegada de la PlayStation, las figuras de acción y los juguetes que marcaron una época, hoy sigue siendo el "búnker" donde los chicos —y los que ya no lo son tanto— depositan sus ilusiones. A pocos días de una nueva cita mundialista, el comercio vive horas de frenesí por el álbum de figuritas de la Selección.
Marcelo Espíndola, el dueño del lugar, analizó este fenómeno que parece no tener techo. "Tuvimos stock dos semanas seguidas, pero ahora está escaseando. Estamos esperando nuevas entregas: el 15 sale el de tapa dura y el 20 el dorado, aunque todavía estamos a la espera de precios y días de entrega confirmados", explicó.
Marcelo confiesa que su espíritu "adelantado" le permitió palpitar esta locura mucho antes que el resto. "En noviembre ya había comprado réplicas de la Copa del Mundo y en diciembre ya no tenía más. La gente está muy entusiasmada; es el último mundial de Messi y hay mucha esperanza depositada en este equipo", relató.
A diferencia de los álbumes de antaño donde se buscaba un premio material, hoy la recompensa es la foto compartida y el sentido de comunidad. En las redes oficiales del local (@pachugameoficial), se puede ver el desfile de rostros felices de niños que lograron conseguir la figurita del "10" o de sus ídolos de la Scaloneta. "Pachu siempre fue el lugar de los chicos, y hoy la alegría es simplemente tener la figurita y compartir ese momento", señaló Marcelo.
Con más de dos décadas de trayectoria, Pachu Game ha sobrevivido a los cambios tecnológicos y económicos, manteniéndose como un espacio de pertenencia. En un contexto nacional complejo, el intercambio de figuritas y la previa del Mundial funcionan como un bálsamo social.
"Vienen todos: los grandes, los chicos y los adolescentes. Le ponemos un poco de onda a la situación que vive el país a través de esto", reflexionó Espíndola. Para él, el legado de la Selección en el mundial pasado es la base de esta euforia que hoy se respira en cada rincón de su tienda: "Si no entendemos lo que dejó la Selección, no entendemos nada. Hoy no podemos hablar de otra cosa que no sea el Mundial".
Entre peluches, consolas y recuerdos de mas de 20 años de historia, Pachu Game se prepara para una nueva tanda de álbumes, reafirmando que, pase el tiempo que pase, sigue siendo el lugar donde los sueños de los chicos de Esquel se hacen realidad.
M.G