En Esquel, la pasión por la Selección Argentina no solo se vive en la cancha, también se siente en los sabores y en los encuentros compartidos. Paprika, el pintoresco local gastronómico ubicado en Rivadavia 873 y atendido por sus propios dueños, lanzó una invitación que ya entusiasma a los coleccionistas de la ciudad: una jornada de intercambio de figuritas abierta a toda la comunidad este viernes de 19:00 a 21:00 horas.
"Sí, nosotros también tenemos repetidas", confesaron desde el equipo de Paprika, invitando a vecinos de todas las edades —desde nietos hasta abuelos— a sumarse a esta iniciativa gratuita que nace, sencillamente, "por amor a la Scaloneta".
Un templo del sabor y la mística
Paprika no es un local gastronómico más. Con una estética cautivadora llena de antigüedades, el lugar rinde homenaje a la cultura popular con cuadros y remeras de Diego Armando Maradona, habiendo sido incluso la sede de la primera fiesta maradoniana en Esquel.
En este entorno agradable y lleno de historia, los asistentes podrán disfrutar de la verdadera estrella de la casa: sus sándwiches personalizados. Con rellenos contundentes de osobuco, pollo o bondiola, cada comensal puede armar su experiencia sumando toppings como conservas, encurtidos y diferentes tipos de acompañamientos que son marca registrada del local.
Para quienes busquen algo más que un intercambio de "figus", el local ofrece su reconocido menú del día, una propuesta casera y abundante que incluye pan y bebida por 12 mil pesos. La oferta se completa con pizzas, focaccias, burritos y picadas, ideales para maridar con su selección de cervezas artesanales o con algún trago. Quienes no beban alcohol también pueden encontrar una amplia variedad de gaseosas y jugos.
Además de la gastronomía y el intercambio de figuritas, en el local va a haber disponible una consola de videojuegos, con cuatro mandos para que quienes se acerquen, tambien puedan divertirse jugando al clásico "fifa".
La cita en Paprika promete ser mucho más que un trámite para llenar el álbum; es la oportunidad de disfrutar de un lugar con alma, donde el trato directo de sus dueños y la pasión por el fútbol transforman un encuentro común en una verdadera experiencia repleta de sabores y magia.
M.G