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16 de Mayo de 2026
sociedad |

“Cuando uno piensa que no puede más, Dios abre puertas donde parece imposible”

Martín Jesús Millanahuel trabaja en la Municipalidad, vende panificados caseros para terminar su casa y comparte un profundo mensaje de fe, esfuerzo y esperanza para quienes atraviesan momentos difíciles.

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Por Lelia Castro

 

Cada mañana, antes de ingresar a trabajar, Martín Jesús Millanahuel recorre la calle 25 de Mayo ofreciendo pancitos saborizados, magdalenas, alfajores y tortitas caseras elaboradas junto a su familia. Lo hace buscando generar un ingreso extra para terminar su vivienda en medio de una realidad económica que golpea a muchas familias.

 

“Somos dos trabajando y aun así no alcanza. Los materiales suben todo el tiempo y buscamos alternativas para poder seguir adelante”, cuenta mientras acomoda sus productos.

 

Aunque tiene empleo estable en la Municipalidad, explica que salir a vender se convirtió en una necesidad. Pero detrás de cada panificado también hay una historia atravesada por la fe, la superación y las ganas de salir adelante sin bajar los brazos.

 

Martín asegura que atravesó momentos muy difíciles en su vida y que encontró refugio en Dios. Habla de problemas de salud, del alcohol y de situaciones personales que lo llevaron a tocar fondo, pero sostiene que la fe le permitió reconstruirse.

 

“Dios me sacó del alcohol, me sanó del corazón y me ayudó a recuperar mi familia. Hoy puedo decir que tengo a mi esposa, a mis hijos y un propósito”, expresa con emoción.

 

Mientras cada vez más personas salen a las calles buscando una alternativa económica, Martín elige transformar su tiempo libre en trabajo y esperanza. Junto a su familia elaboran cada producto de manera artesanal y agradecen el acompañamiento constante de la gente.

 

“Las personas siempre colaboran. Muchos prueban y vuelven a comprar porque les gustan las cosas que hacemos”, señala.

 

Sin embargo, su mensaje va mucho más allá de una venta. Martín quiso dejar unas palabras para quienes atraviesan momentos de angustia, enfermedad, soledad o desesperación.

 

“A las personas que están enfermas, solas o pensando que no pueden más, quiero decirles que sí hay esperanza. A veces uno piensa en rendirse o cree que no tiene salida, pero la vida es hermosa y siempre hay una oportunidad más”, afirma.

 

Con convicción, sostiene que la fe fue la herramienta que le permitió encontrar fuerzas incluso cuando todo parecía imposible.

 

“Cuando uno ora y pone a Dios en primer lugar, Él responde. Donde uno ve imposible, Dios abre caminos”, dice.

 

Cada mañana, entre mates, ventas y conversaciones con vecinos, Martín continúa apostando al trabajo, a la familia y a la fe como motor para salir adelante.

 

Sin dudas, existen personas que, a través de sus propias vivencias, dejan un mensaje de esperanza para otros. Historias simples, humanas y reales que recuerdan que, aun en tiempos difíciles, siempre puede haber una nueva oportunidad.

 

Agradecimiento especial a Martín Jesús Millanahuel por abrir su corazón, compartir su historia y dejar un mensaje que seguramente llegará a muchas personas.

 

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