En el marco del IV Congreso Internacional de Fiscales de Latinoamérica la procuradora de fiscalía de Esquel, Cecilia Bagnato, presentó una detallada ponencia sobre la realidad de los incendios forestales en la Patagonia argentina. El evento, que reunió a miembros del Ministerio Público de toda América Latina entre el 28 y el 30 de abril, se centró en el "Enfrentamiento Transnacional de los Crímenes Ambientales y de la Criminalidad Organizada".
El Congreso, promovido por la CONAMP y la Federación Latinoamericana de Fiscales, buscó consolidar estrategias de cooperación internacional e innovación jurídica para defender el ambiente y los derechos fundamentales frente a amenazas que, como el fuego y el crimen organizado, no respetan fronteras.
Bagnato inició su exposición situando a la audiencia en la región andino-patagónica, un área de altísimo valor ecológico que alberga glaciares y bosques milenarios, como los del Parque Nacional Los Alerces. Sin embargo, advirtió que esta zona es extremadamente vulnerable.
La procuradora de fiscalía fue contundente al afirmar que el cambio climático ya no es un contexto, sino un "factor determinante de riesgo". Detalló que en el último verano (2025-2026), la región sufrió la sequía más importante de los últimos 30 años, lo que derivó en incendios que duraron casi cuatro meses y arrasaron más de 40.000 hectáreas.
El fuego como herramienta y la amenaza de las especies exóticas
Uno de los puntos más preocupantes de la ponencia fue la indicación de que entre el 90% y el 95% de los incendios son de origen humano, ya sea por negligencia o intencionalidad. Bagnato denunció que, en muchos casos, el fuego es utilizado como una "herramienta" vinculada a intereses económicos para el cambio de uso del suelo, donde los fiscales no pueden descartar una intencionalidad vinculada a la obtención de beneficios financieros, como en el caso de emprendimientos inmobiliarios.
A este panorama se suma una amenaza biológica: los pinos exóticos. Estas especies, introducidas hace tiempo por la industria maderera, son altamente combustibles y desplazan al bosque nativo, creando un ciclo de fuego difícil de detener y la necesidad de Políticas forestales en este sentido.
Impacto social y de salud
Bagnato no solo habló de las pérdidas en los ecosistemas, sino de comunidades devastadas. Resaltó el grave impacto en la salud pública debido a las partículas finas (PM2.5) del humo, que pueden causar enfermedades cardiovasculares y respiratorias mortales.
Asimismo, describió el impacto psicológico en los habitantes, mencionando fenómenos como la "solastalgia" (angustia por la destrucción del paisaje) y el trastorno de estrés postraumático en niños y adultos que perdieron sus hogares.
Los desafíos de la Justicia: Hacia el "Ecocidio"
Desde su rol en la justicia, la representante de Esquel planteó los enormes desafíos que enfrenta la persecución penal en estos delitos y reafirmo el compromiso de la Fiscalía local en ese sentido. Bagnato señaló la necesidad de introducir al Código Penal figuras agravadas que protejan al ambiente como el Ecocidio, así como desentrañar la existencia personas jurídicas y funcionarios públicos detrás de la especulación inmobiliaria.
"Proteger la Patagonia es proteger un regulador climático global. Es un mandato que nos obliga a garantizar que la naturaleza no sea el escenario de la impunidad sino objeto de protección jurídica eficaz para las generaciones por venir" concluyó la funcionaria.
La exposición dejó en claro que la lucha contra los incendios forestales requiere no solo de brigadistas y aviones hidrantes, sino de una justicia proactiva, creativa y transnacional que entienda que el ambiente es, en definitiva, nuestra casa común.