¿Es posible recuperar un bosque de cipreses con un siglo de antigüedad? En Esquel, la respuesta es un contundente sí. Por octavo año consecutivo, se llevó adelante una nueva jornada de plantación de cipreses de la cordillera en la Reserva Urbana "La Zeta", consolidando una política ambiental que ha logrado sostenerse en el tiempo gracias al compromiso de toda la comunidad.
El éxito de este proyecto radica en la meticulosidad del proceso de restauración. La labor comienza con la recolección de semillas provenientes de árboles centenarios sobrevivientes, que son los verdaderos guardianes genéticos del lugar. Una vez cosechadas, las semillas reciben un tratamiento especializado y pasan por una etapa de cuidado en vivero que se extiende durante dos años antes de que los plantines estén listos para ser devueltos a la tierra.
Más allá del componente técnico, el proyecto se destaca por su enfoque interinstitucional y social. Según señalan los impulsores de la iniciativa, la continuidad es la clave para que la restauración sea efectiva. Se trata de una política pública que ha logrado trascender las gestiones gubernamentales porque la propia comunidad ha hecho suya la causa, involucrándose en el cuidado y la preservación del patrimonio natural.
El trabajo conjunto entre la Municipalidad de Esquel, el Vivero del INTA Campo Experimental Trevelin y diversos actores sociales refleja que la protección del entorno requiere compromiso a largo plazo. Este proyecto, que transforma la visión de una ciudad que apuesta a la regeneración de sus bosques, invita a los vecinos a seguir involucrándose para garantizar que el bosque de cipreses siga creciendo para las futuras generaciones.
M.G