(Por Carlos “el Chavo” Ortiz). - Para muchos, el Mundial de Fútbol es un evento que se mira por televisión; para Rodrigo Flores, un fanático del deporte de Esquel, se convirtió en una obsesión que planificó durante tres años y medio.
Hoy, desde los Estados Unidos, su voz en el aire de Radio Nacional Esquel transmite una mezcla de alivio, euforia y cansancio.
Acaba de presenciar su cuarto partido en la cancha, viendo de cerca al astro argentino en lo que es su última cita mundialista.
La victoria sobre Egipto por 3 a 2. Un gol de Cuti Romero, un nuevo gol de Messi y el delirio tras el cabezazo de Enzo Fernández.
"Que se relaje un poco el corazón, ¿no? Lo que se vivió hoy fue algo impresionante en la cancha", confiesa Rodrigo Flores a Carlos "el Chavo" Ortiz, todavía con la adrenalina a flor de piel tras un partido que tuvo tintes de drama, goles anulados por el VAR y cambios tácticos que mantuvieron a todos en vilo.
UN SUEÑO DE TRES AÑOS Y MEDIO Y UNA PROMESA FAMILIAR
Detrás del viaje de Rodrigo no solo hay pasión futbolera, sino un proyecto de vida y una promesa familiar. Cuando la idea empezó a rondar en su cabeza, lo primero que hizo fue hablar con su hija.
"Esto arrancó hace tres años y medio, Chavo. Yo le dije a mi hija que mi sueño era ir al Mundial, y que después que venga, algún viaje íbamos a hacer juntos. Ella me dio toda su buena onda, que vaya a cumplir mi sueño... pero sí, que le lleve un regalo. Ahora tengo que cumplir", relata entre risas.
Ese periplo lo llevó a recorrer distintas ciudades norteamericanas junto a sus amigos Marcelo, Martín y Blas. Desde la locura de Kansas —donde presenció un hat-trick de Messi— hasta Miami, Orlando, Sarasota, Dallas y, finalmente, Atlanta.
EL IMPACTO DEL PRIMER MUNDO: PANTALLAS EN LOS BAÑOS Y AUTOS AUTÓNOMOS
Más allá del fútbol, la experiencia mundialista ha sido un choque cultural y tecnológico para este grupo de esquelenses. Rodrigo comparte con asombro cómo se vive el día a día en los estadios y las calles norteamericanas, desde la facilidad del pago virtual (nadie usa cash) hasta la tecnología que parece salida de una película de ciencia ficción.
"A donde vayas, todo es con facilidad. Hoy fuimos al baño en el estadio de Atlanta y tenías para apoyar tu vasito de cerveza y una pantalla para ver la televisión por si te perdés algo mientras el partido está en juego. Son cosas que decís 'bueno, estamos lejos nosotros de cosas de esas'".
Fuera de las canchas, el asombro continuó en las calles de las distintas ciudades que recorrieron:
"Caminando por la calle ves autos que andan solos, robots que llevan delivery a la gente que pide cosas desde su casa... muchas cosas que la verdad quedás impresionado cuando las ves".
LA LOCURA POR LA SCALONETA Y "LA REVOLUCIÓN MESSI"
El Mercedes Benz Stadium de Atlanta fue testigo de otra marea celeste y blanca. A pesar de la presencia de hinchas rivales, Rodrigo asegura que el estadio volvió a ser una fiesta argentina, impulsada por lo que él define como el fenómeno global de Lionel Messi.
"Hay muchos mexicanos, muchos yanquis con la camiseta argentina puesta. Chinos, japoneses... vistiéndose con la camiseta argentina y diciendo 'vamos Argentina'. Yo creo que todo eso es la revolución de Messi, que todo el mundo lo quiere ver".
El partido en Atlanta se vivió desde una ubicación privilegiada: justo detrás del arco donde se definió gran parte de la historia del encuentro. "Esas cosas hay que vivirlas como si fuera la última vez", afirma Rodrigo, quien destaca la resiliencia del equipo y la magia intacta del '10'.
"El enano con 39 años todavía hace diferencia, tiene una explosión... Por ahí camina la cancha, pero cuando la agarra y la tiene en los pies, es difícil que se la saquen. Tenemos al mejor del mundo".
UN VIAJE QUE SE TERMINA
La travesía no ha estado exenta de decisiones difíciles. En Miami, debido a los precios exorbitantes de las entradas para el partido contra Cabo Verde (que llegaron a rondar entre los 1.500 y 3.500 dólares), el grupo optó por vivir la experiencia desde el Fan Fest, rodeados de miles de latinos.
Ahora, con la clasificación y la victoria en el bolsillo, el festejo no se detiene. Tras cantar durante más de una hora en el hall del estadio junto a una multitud enfervorizada, Rodrigo y sus amigos ya preparan la noche en Atlanta, donde una fiesta con tintes santafesinos los espera. "Estamos viendo de registrar un código QR para ir a una fiesta argentina donde van a estar Los Palmeras", concluye, demostrando que, aunque estén a miles de kilómetros de Esquel, el sentimiento y la cultura argentina se llevan a todos lados.
El regreso a la Argentina será este viernes. Seguro los cuartos de final los vivirá en Buenos Aires, tal vez en algún Fan Fest cerca del Obelisco.