Cada 9 de julio, Argentina celebra el Día de la Independencia, una de las fechas más significativas de la historia nacional. Ese día, en 1816, los representantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata reunidos en el Congreso de Tucumán firmaron el Acta de la Independencia y proclamaron la ruptura definitiva de los vínculos políticos con la monarquía española.
La decisión fue tomada luego de meses de debate en el Congreso, cuyas sesiones comenzaron el 24 de marzo de ese año en la ciudad de San Miguel de Tucumán. El contexto era complejo: el rey Fernando VII había recuperado el trono de España tras las invasiones napoleónicas y buscaba restablecer el control sobre los territorios americanos, mientras continuaban los enfrentamientos con los ejércitos realistas.
Ante ese escenario, los diputados coincidieron en la necesidad de consolidar la autonomía de las Provincias Unidas y avanzar hacia la conformación de una nación independiente, con un gobierno propio y libre de la autoridad de la corona española.
La declaración se firmó en la casa de Francisca Bazán de Laguna, edificio que hoy es conocido como la Casa Histórica de Tucumán y que se convirtió en uno de los principales símbolos de la independencia argentina.
El Acta fue suscripta por 29 diputados que representaban a distintas provincias y territorios. La sesión estuvo presidida por Francisco Narciso de Laprida, con Mariano Boedo como vicepresidente, mientras que José Mariano Serrano y Juan José Paso se desempeñaron como secretarios.
En la actualidad, el 9 de julio es un feriado nacional y una jornada dedicada a recordar uno de los hitos fundacionales del país. En distintas ciudades se realizan actos oficiales, desfiles y actividades educativas para mantener viva la memoria de quienes impulsaron el nacimiento de una Argentina independiente.
R.G