El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina presentó un estudio que analiza la situación de la infancia en el país entre 2018 y 2026. Según las investigadoras Valentina González Sisto e Ianina Tuñón, la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar logran sostener un piso ante la indigencia, alcanzando a contener al 90% de los sectores afectados, aunque su capacidad para sacar a los hogares de la pobreza continúa siendo acotada.
En el informe se advierte que, si bien la pobreza infantil descendió al 42,5% luego de registrar un máximo histórico del 70,4% en 2024, la distancia entre los ingresos de las familias vulnerables y la Canasta Básica Total se mantiene sin variaciones sustanciales. Además, la calidad del empleo del jefe o jefa de hogar determina una brecha superior a los 50 puntos porcentuales en la indigencia entre trabajadores formales y desocupados, afectando especialmente a hogares monomarentales y a la región del Noreste Argentino.
Más allá de los ingresos monetarios, el relevamiento basado en la Encuesta de la Deuda Social Argentina muestra privaciones no monetarias críticas. El 37,5% de los niños y adolescentes no puede acceder a ropa o calzado por razones económicas, siendo la privación con mayor brecha socioeconómica. Asimismo, un 36,8% presenta complicaciones en el aprendizaje escolar, un 27,3% afronta dificultades para entablar amistades y un 18,1% manifiesta situaciones de malestar emocional como tristeza o ansiedad.
EBW