El precio del petróleo (WTI) alcanzó su máximo histórico el 3 de julio de 2008, negociándose a US$145,29 el barril. Luego mantuvo por años un valor promedio de 100 dólares, hasta mediados del 2014.
La baja que se inició a partir de ese año podría estar cerca de terminar, ya que los productores marginales quedaron en el camino a los precios actuales y los recortes en la producción traerán un repunte del precio en la segunda mitad del año, hasta los 50 dólares.
No obstante, antes de una nueva alza es muy posible que el precio del West Texas Intermediate Crudo siga cayendo, quizá tan bajo como a US$20 dólares el barril. De hecho, el jueves llegó al costo más bajo en 12 años: US$26.21, para luego recuperarse el viernes a US$29,44.
Debilidad de la demanda de crudo:
La caída de los precios se ha debido en primer lugar a la debilidad global de la demanda, lo que ha permitido una acumulación del exceso de la oferta. Esta debilidad se debe al bajo crecimiento global, especialmente de China, y no a una contracción económica pura y simple.
El consumo de petróleo en el año 2013 era de 91,2 millones de barriles por día (1 barril = 159 litros), aumentando en el año 2014 a solo 92,8 barriles por día. El consumo en el año 2015 fue de 94,5 millones de barriles diarios, un aumento relativamente importante pero que se debió principalmente a la caída de los precios.
Para este año 2016, pese a la desaceleración económica que se espera continúe en China, se proyecta que la demanda crecerá a 95,5 millones, un millón de barriles diarios más (según estimaciones de analistas de energía de Citigroup).
La caída de la demanda es entonces una de las razones, pero no la más importante.
Exceso de oferta de crudo:
Si se analiza el tema de la oferta, esta ha sido el principal impulsor de la sobreproducción que ha forzado el mercado a la baja.
El país que en forma más importante revolucionó la oferta y aumento de la producción ha sido Estados Unidos. En el año 2010, Estados Unidos producía 5,5 millones de barriles diarios de petróleo. Gracias a la fracturación hidráulica o fracking, la extracción de petróleo aumentó a 8,7 millones de barriles en el 2014, y en 2015 se estableció el récord de 9,7 millones.
9,7 millones diarios de oferta sobre 94,15 millones de demanda diaria proyectada resulta en que Estados Unidos produjo más del 10% del petróleo demandado en el mundo.
En cuanto a la Organización de Países Productores y Exportadores de Petróleo, Arabia Saudita ha reconocido que en las condiciones actuales y con los nuevos procesos (como el citado fracking) es incapaz de controlar el mercado, por lo que simplemente han producido a toda velocidad con el fin de ganar tanto como sea posible.
Rusia también aumentó su producción el año pasado, sobre todo porque con la devaluación de su moneda obtenía más rublos con la venta del petróleo en dólares (a pesar de la caída del precio en esta moneda). Esto se entiende mejor si se compara con la situación similar que sucedió con la soja después de la devaluación de diciembre en nuestro país.
El exceso mundial de petróleo es evidente si se mira la acumulación de inventarios o stock. Hace unos días, por ejemplo, la Administración de Información de Energía dijo que los inventarios de crudo en Estados Unidos eran de 502,7 millones (excluyendo petróleo en poder de la reserva estratégica gubernamental). Estos niveles en esta época del año no se veían desde hace más de 80 años.
La situación a corto plazo:
Mirando la situación a corto plazo, la caída de los precios (de US$37,20 en diciembre del año pasado a un promedio de US$31,70 en enero de este año) y el nuevo descenso a un mínimo de US$26,21 el jueves 11 de febrero se debió a cuatro razones: primero, las señales claras de que el crecimiento de China se está desacelerando, y por lo tanto reduciendo la demanda; segundo, un invierno cálido en los países del norte, que causó una enorme acumulación de combustible para calefacción por parte de los europeos (incluso en buques, ante la falta de depósitos); tercero, el levantamiento de las sanciones a Irán, que produjo que los inversores consideraran que este aporte de producción haría caer los precios y se adelantaran en los mercados; y, finalmente, la retirada habitual de las refinerías del mercado en los meses de enero por cuestiones de demanda.
La situación para el segundo trimestre del año:
Hay dos razones que influirán, según los analistas, en que la baja sea pronunciada en el segundo trimestre del año. La primera es el ingreso a un período de mantenimiento de algunas de las refinerías más grandes del mundo, lo que traerá un retroceso en la demanda. La segunda, el efectivo ingreso del petróleo Iraní al mercado, lo que generará un aumento de la oferta.
El anuncio de hoy referido a que Arabia Saudita y Rusia acordaron congelar la producción de petróleo, no cambia las cosas ya que el mercado se mantiene con un exceso de oferta, el congelamiento pactado se hace en los máximos alcanzados en enero, que fueron picos de producción. Por otra parte este acuerdo no lo integra Irán que es de quien se epera el aumento de producción importante porque estaba fuera del mercado internacional.
Disminución de la demanda, aumento de la oferta y falta de lugar de almacenamiento motivarán a que cualquier producción que venga de una operación en marcha deba ser vendida en forma inmediata, lo que hace estimar a los analistas una caída hasta US$20 por un breve período de tiempo hacia mediados de este año.
El regreso del mercado alcista:
Para la segunda mitad del año el mercado alcista del petróleo volverá, ya que el mundo está a punto de perder una gran cantidad de producción en Estados Unidos, Colombia, México, Venezuela, China, Rusia, Brasil y el sector de Reino Unido en el Mar del Norte.
El costo de la explotación no convencional con la tecnología actual no hace rentable la extracción a un precio menor a los 40 a 60 dólares el barril, según el tipo de yacimiento y el método utilizado.
El nuevo techo:
En los últimos cinco años se han encontrado un trillón de barriles adicionales de petróleo, el equivalente a 30 años de la demanda mundial. Un tercio de ellos provienen de exquisito (shale oil), otro tercio de la extracción en aguas profundas, y el restante de las arenas bituminosas.
Durante los últimos años los costos de la recuperación de estas fuentes no convencionales se han reducido en forma notable, a un valor promedio de 50 dólares.
El regreso del precio del petróleo convencional a valores de 3 dígitos resulta poco probable en el futuro previsible, ya que a medida que el precio se acerca al segmento de 40/60 dólares los equipos de extracción no convencional comienzan a ser rentables y a entrar en producción.
Conclusiones:
- El petróleo continuará bajando hasta mediados de año, fecha en la que se vence el acuerdo celebrado entre la provincia de Chubut, los dos sindicatos de petroleros de la provincia y el gobierno nacional, y según el cual las operadoras se comprometieron a mantener la actividad a cambio de un subsidio de US$10 por barril de petróleo destinado a la exportación.
- El precio debería ir aumentando en el segundo semestre hasta llegar a fin de año a un precio próximo a los 50 dólares por barril, lo que coincide con el precio de referencia para la liquidación de las regalías petroleras entre nación, provincia y municipios (incluido Esquel), que es de 54,90 dólares.
- El precio próximo a los 50 dólares daría tranquilidad a los trabajadores y empresas, ya que ese valor permite mantener la actividad de explotación y evitar despidos sin la necesidad de recurrir nuevamente a la capacidad y habilidad negociadora del gobernador Das Neves y a los subsidios nacionales y provinciales.
- Al coincidir el precio de mercado con el precio de referencia, seguramente Esquel seguirá percibiendo el mismo importe de regalías, es decir que el 6,55% seguirá siendo calculado sobre el mismo valor (actualmente el Municipio recibe aproximadamente 30 millones anuales).
- No es lógico esperar la bonanza que traería un precio de petróleo a más de 100 dólares, ya que pasarán muchos años si es que alguna vez estos valores vuelven a alcanzarse.
Finalmente, una conclusión para algunos ávidos lectores de esta columna, inversores bursátiles, Gordon’s de la cordillera chubutense: no era buena idea comprar acciones de empresas petroleras el año pasado, dada su alta correlación con el valor del petróleo. Quizá sí sea buena idea comprar ahora, antes de la mitad del año, y festejar el próximo carnaval en Río.