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31 de Agosto de 2025
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Un vidriero de confianza: la vida de Don Gauna en Esquel

Con 37 años de oficio como vidriero, Miguel Santiago Gauna ha construido una vida en Esquel que fusiona trabajo, familia y una red de relaciones construidas a fuerza de esfuerzo y honestidad.  

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- Por Lelia Castro -

 


Desde su llegada a la región, donde las nevadas de invierno se extendían hasta diciembre, hasta el trabajo en los monoblocs del barrio Malvinas, la historia de Don Gauna es un testimonio de adaptación y constancia. 

 


“El 10 de octubre del 74 empecé a trabajar los monoblock, y estuve hasta que se terminó”.

 


Oriundo de un pueblito santafesino, la vida lo trajo al sur y nunca más pudo irse. A base de esfuerzo aprendió el oficio de vidriero que no solo le dio sustento, sino también la oportunidad de formar una familia en un lugar que hoy siente como su segunda provincia.

 


“Mi señora es Estela Cretón. La conocí ahí en la escuelita de Piedra Parada”.

 


Su vida laboral comenzó entre los campos de Córdoba, donde trabajó como operario de cosechadora. Pero una serie de eventos lo llevó a cambiar de rumbo, iniciar una nueva vida y finalmente llegar a Esquel. Gracias al pedido de un amigo, Miguel se animó y partió. 

 


“Llegué de noche a Piedra Parada y lo encontraba raro, todo raro”.

 


A pesar de las dudas iniciales y la dureza del lugar, se quedó en la región. Fue en Piedra Parada, en los primeros días de 1974, cuando comenzó a trabajar en la construcción de los monoblocs del barrio Malvinas. El ingeniero chileno que lo contrató le ofreció un futuro que, sin saberlo, le cambiaría la vida. 

 


“Siempre tuve suerte en Esquel”. 

 


El trabajo de vidriero le llegó como una oportunidad inesperada. Aunque, como él mismo dice, "cualquier trabajo servía", pronto descubrió que el oficio de cortar y colocar vidrio lo apasionaba. "Lo aprendí rápido”, nos cuenta con satisfacción. No solo se dedicó a su oficio, sino que también se encargó de enseñar a sus hijos, quienes hoy siguen su legado. 

 


“Esquel en esa época era muy frío. No había calefacción, era con leña, no había gas: el gas llegó después, mucho tiempo después. Era una época muy, muy jodida y los inviernos eran muy largos. Yo me acuerdo el primer año que yo llegué, nevó hasta diciembre”

 


A lo largo de los años, Don Miguel contribuyó al crecimiento de Esquel, colocando vidrios en una multitud de proyectos. Desde varias viviendas hasta las iglesias locales, su huella está presente en cada rincón de la ciudad. Probablemente, cada rincón de nuestra ciudad haya sido testigo de su esfuerzo y trabajo continuo. 

 


“Yo estoy contento de estar en Esquel. Ya es como si fuera la segunda provincia”.

 


Más allá de su habilidad con el vidrio, lo que realmente define a Don Miguel es su profundo sentido de la honestidad y el valor de la palabra. En este mundo cada día más complicado, él mantiene la filosofía de que no se debe mentir y siempre hay que cumplir. Esto no solo le ha valido el respeto de su comunidad, sino también una red de amigos y clientes que valoran su palabra.

 


“Hicimos todo, todo lo que es vidrio, lo hicimos casi todo. Después lo enseñé a los chicos”. 

 


A lo largo de los años, Don Gauna se ha ganado la confianza de camioneros, colegas y vecinos, siendo conocido por su disposición a ayudar, ya sea compartiendo un asado o prestando un servicio de vidrio sin cobrar nada. Además de su éxito profesional, Miguel Santiago Gauna tiene una familia que lo acompaña. Su esposa, Estela, y sus hijos, quienes hoy en día siguen sus pasos en el oficio, son una parte fundamental de su vida. 

 


"Ahora tengo nietos y bisnietos".

 


Miguel Santiago Gauna no solo es un maestro vidriero; es un hombre de palabra, de principios firmes y, sobre todo, un hombre que sabe lo que significa hacer familia, hacer amigos y seguir adelante en cualquier circunstancia. A pesar del paso de los años, su historia sigue viva en cada rincón de Esquel, reflejada en las ventanas y puertas que, con su esfuerzo y dedicación, construyó junto a su gente.

 


“El mensaje sería que estudien, que trabajen y que siempre vayan con la verdad a la gente, que nunca mientan. Usted con la verdad va a cualquier lado”. 

 


Agradecemos a Don Gauna y a su hermosa familia por abrirnos las puertas de su hogar y brindarnos tan cálida entrevista. 
 

 

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