En diciembre del 2002, preparando el final del libro HISTORIAS DE LA CAPILLA SEION, con María Marta Novella, pude entrevistar a Olwen Hughes en su casa. Fue un gusto; con mucha decisión contó orígenes de su familia, las amistades, la capilla y los vínculos sociales y religiosos, los primeros autos en su casa, su casamiento… Una verdadera entrevista, con la locuacidad y el interés de quien desea colaborar con el historiador, pero, sobre todo, contar cosas, narrar acerca del pasado vivido y todavía presente. Nació en el año 1924, casada en ese momento con don Galíndez, que se fue hace poco tiempo. Es hija de Mary Elizabeth Price y Evan Lloyd Hughes; ella era de Rawson, él, de Gales. En su infancia conoció al baqueano.
“John Evans…, el que se salvó en el salto famoso del Malacara. Cuando vinieron después para enterrar a los tres galeses juntos vinieron también para eso y juntos vinieron a vivir mi abuelo acá y el baqueano en Trevelin. Pero él era muy amigo de mi papá también, pero yo a ese hombre lo llevo en el alma, toda la historia que se la contó él tantas veces y así que él venía por ejemplo todos los lunes al banco y acá a las diez y media llegaba a tomar mate y entonces mientras papá venía del negocio él me contaba su historia y cuando yo era chiquita que íbamos a la casa de él, él sabía que lo que yo quería era ir a ver la tumba del Malacara. A ese hombre, lo quisimos porque era una excelente persona y no era familiar, pero fue más que si fuera de la familia y me acuerdo mi mamá contaba que cuando ella era chiquita, cuando muere la señora de él, que tenía para nacer el quinto hijo, mamá con una de las chiquitas de él se reían, ‘mirá tu papá llora ¿cómo llora tu papá tan grande?’ y él sabía que la mujer se moría esos días…, la inocencia, se reían de ver un hombre llorar.”
Hablamos de su papá, su mamá y hermanos. “Éramos seis, ahora quedamos dos. Mi papá puso el primer taller y el primer torno. Tenía un torno a pedal hasta que pudo comprar el torno grande para trabajar y después trajo la primer radio… Los autos venían a San Antonio y de ahí por Trelew, mi mamá vino tardando un mes de Trelew en caravanas; un mes en el camino y paraban un día para lavar, para hacer pan y… Iban muchos juntos a Trelew y entonces termina de tomar mate mi papá, se levanta a la mañana a seguir su camino, guardan todo y se van, cuando paran para hacer de comer y mi mamá había olvidado el mate y la bombilla arriba de una matita, pero ella se acordaba donde lo había dejado, cuando volvieron…allí estaba…”
“Esta casa que tiene 80 años la parte de adelante y 60 ésta; papá hizo los planos y dirigió la obra. El había estado de comisionado municipal también y una vez le dijeron “por qué no se hace ciudadano argentino así puede …”, “No” dice yo nací británico y moriré británico, pero Argentina me dio todo, cumplo con las leyes, mi familia es argentina, hago todo, pero soy galés”. Era muy amigo de todo el mundo, muy gaucho, encima un hombre serio, era lo más bueno que podía haber porque nosotros jamás ni siquiera un chirlo… Tenía una biblioteca que después no sé qué se hizo de libros en galés en inglés, leía muchísimo y nos compraba muchas revistas, para él compraba el Selecciones Reader’s Digest en inglés y a mí el Selecciones…”
Olwen fue a la escuela 20 y su mamá a la de las Margaritas. “Yo tengo buenos recuerdos de la Sra. de Morelli, era una cosa chiquitita, pelo blanco, pero esa escuela marchaba desde el portero hasta el último alumno. Fue una maestra de alma. Fue maestra de mis tíos, yo tuve a las dos, la hija y ella de maestra. Mamá fue poquito tiempo a la 18 porque estuvieron viviendo un tiempo allá y después vinieron acá y mi abuelo le consiguió una casita enfrente de Las Margaritas, una casita le prestaron los Austin, entonces en verano mi abuela venía con los chicos para la escuela ahí y esa escuela era escuela, capilla, reunión todo se hacía ahí y ella fue dos años a la escuela y después no más porque había tantos chicos en la casa que a ella leer y escribir le costaba en castellano pero en galés sí leía, escribía y todo porque como dice ella, “mi mamá -mi abuela- tenía hijos todos los años y yo no tuve tiempo de aprender, si no tuvo tiempo…”
¿Y usted iba a la escuela 20 en el edificio nuevo? “No, nosotros fuimos donde está el playón de La Anónima, ahí fuimos nosotros, después pasamos; yo el otro día le decía a mi prima no se si estaríamos en 1º superior o segundo, éramos chiquititas. El otro día hablamos con una amiga que fue alumna también; decíamos ¿te acordás que veníamos de la mano”, “de venir de aquella escuela para inaugurar ésta”. Y mi papá iba cada tanto a la escuela. El iba a la escuela, corregía los deberes. Mamá no tenía tiempo, él iba a las fiestas…
Foto archivo Diario El Chubut