Arthur Conan Doyle fue un pésimo oftalmólogo: abrió una clínica y ningún paciente entró jamás. Eso, comentó después en su biografía, le daba tiempo para escribir las historias del personaje de ficción que lo llevaría a la inmortalidad, el detective Sherlock Holmes.
En realidad, Doyle nunca apreció a Sherlock y en una esquela le comentó a su madre que quería matarlo porque "estaba gastando su mente", a lo que la madre le comentó que su público no lo tomaría muy bien. Quizá es por eso que poco sabemos de la vida de Sherlock Holmes. Holmes es un detective inglés de finales del siglo XIX que se distingue por su hábil uso de la observación, la deducción y la inteligencia para resolver complejos casos. Así, es protagonista de cuatro novelas y 56 relatos que conforman lo que posteriormente se denominaría el "canon homelsiano"
Si nos basamos en los textos de Doyle, podemos asegurar que Sherlock nació en 1854 y, una vez en la universidad, se formó en materia de música, musicologí, medicina, derecho y química. Es, de hecho, en la universidad donde comienza su trabajo como detective (La corbeta de Gloria Scott).
En 1881 conoce a Watson, quien se convertiría en su compañero y colega con quien tenía, inicialmente, la intención de alquilar juntos un piso y dividir gastos.
El gran enemigo de Sherlock Holmes es el profesor Moriarty, quien también cuenta increíbles facultades intelectuales. Además, a través del Profesor Moriarty, Doyle cumpliría sus intenciones de terminar con la vida del detective (El problema final). No obstante, la predicción de su madre se hizo material cuando Arthur Conan Doyle comenzó a recibir cartas con amenazas y crespones negros en modo de luto para que vuelva a incluir a Holmes en sus relatos. Finalmente, Sherlock Holmes reaparece en La casa vacía (1903).
Es interesante pensar en lo que esos tres años de ausencia de Sherlock le produjeron a la literatura. Ese tiempo de ausencias, fue denominado después El Gran Hiato, en el que diferentes escritores de la época escribieron sus distintas teorías sobre el porqué Sherlock había estado ausente.
Finalmente, Arthur Conan Doyle fallece un día como hoy, pero de 1930 a los 71 años de edad de un ataque al corazón.