En la actualidad los programas de tratamiento para hombres violentos contra la pareja, bien sean en régimen comunitario, en prisión o bajo medida judicial, son ya una realidad en muchos países dado que están considerados una buena praxis en la lucha contra la violencia de género y su prevención, pues presentan destacables éxitos sobre la disminución de los niveles de reincidencia de los agresores que participan en dichos programas.
En líneas generales, las personalidades violentas suelen presentar carencias psicológicas significativas, como distorsiones cognitivas, dificultades de comunicación y/o falta de control de sus impulsos, por lo que el objetivo de la intervención con hombres que ejercen violencia debe orientarse sobre todos estos aspectos, ayudándoles a superar sus dificultades y evitando la estigmatización que le pueda direccionar de nuevo a la comisión de sus actos violentos. Mucha gente se interroga sobre la motivación de los agresores para la realización de una intervención psicoeducativa, y es cierto, la motivación es fundamental para asegurar el cambio, así como la implicación del sujeto en la realización del programa. Los profesionales que gestionan estos programas disponen de recursos y estrategias motivacionales para asegurar el mantenimiento en el Programa y para el cumplimento adecuado.
Resulta necesario abordar la problemática de la violencia de género en su totalidad. La intervención actual, parte de una visión escotomizada de la realidad que se nos presenta, dejando de lado el otro aspecto que la completa. El abordaje del denunciado resulta de una importancia fundamental, al formar parte de una problemática compleja en la que sólo intervenimos con la mujer en situación de violencia.
De acuerdo a la OMS, la violencia de género es un problema de salud pública a partir de la segunda mitad del siglo pasado, dada la naturaleza de la problemática y las consecuencias evidentes en las mujeres, la intervención se centró, en un primer momento, en esta población. Paulatinamente, se comprendió la necesidad de atender a los hombres que ejercen violencia.
Con la inclusión de este sector, se reconoce a la violencia de género como un problema relacional y que una intervención exitosa debe comprender a todos los actores implicados.
El presente programa de intervención con hombres que ejercen violencia, integra aspectos clínicos con los de tipo psicoeducativo-motivacional. Busca la prevención y erradicación de cualquier acción violenta en contra de la mujer, así como la modificación de conductas, pensamientos y actitudes machistas.
Este trabajo, da como resultado un programa de corte cognitivo conductual introduciendo aspectos relacionados a la perspectiva de género. El Programa resulta un instrumento útil dentro del ámbito de prevención e intervención en violencia de género. Tiene como eje central, la intervención psicoeducativa de los hombres que ejercen violencia, a partir del aprendizaje y adquisición de nuevas habilidades sociales, así como la erradicación de patrones conductuales y culturales rígidos, machistas y sexistas.
Es por lo mencionado, que mediante su aplicación, se pretende modificar las actitudes y creencias que favorecen el uso de la violencia en el ámbito de la pareja, utilizando para ello, técnicas de autoobservación, registro de emociones, reforzamiento de conductas y respuestas no violentas, habilidades para resolver problemas de manera adecuada, reaprendizaje cognitivo para modificar pensamientos machistas y justificativos de la violencia y nuevas destrezas sociales para ejecutar conductas asertivas desde lo vincular, tendientes evitar situaciones de riesgo.
Fundamentos teóricos y técnicos del programa.
El Programa de Intervención con hombres se apoya en el campo epistemológico de la Perspectiva de Género y principalmente del Enfoque Cognitivo Conductual, en cuanto a la utilización de técnicas herramientas y abordajes para el logro de los objetivos establecidos en los módulos de trabajo. La propuesta del Programa incluye, dependiendo del criterio profesional y de las características del grupo, la utilización de recursos provenientes de otros enfoques. La violencia de género constituye en la actualidad un problema social de gran magnitud.
Las denuncias de mujeres que sufren malos tratos y agresiones por parte de sus parejas o ex parejas se mantienen constantes año tras año. Las cifras reflejan la necesidad de una adecuada atención para todas las víctimas que sufren la violencia de género y, al mismo tiempo, la conveniencia de establecer programas de intervención para los hombres que ejercen este tipo de violencia contra la mujer.
Para poder abordar a complejidad de la violencia que los hombres utilizan contra sus parejas o ex parejas, la intervención deberá enfocarse sobre las dimensiones relevantes e importantes relacionadas con el fenómeno, que se pueden organizar en un modelo ecológico (Bronfenbrenner 1979, Dahlberg&Krug 2002), teniendo en cuenta:
Factores socioculturales incluyendo el contexto social, las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres en nuestras sociedades, la persistencia de la violencia como método para afrontar el conflicto en nuestras culturas, las sanciones sociales y del sistema judicial ante el uso de la violencia de género, etc.
Factores relacionales incluyendo las relaciones de poder en la pareja desde el enfoque de género, los patrones ante la solución de conflictos y de la comunicación, etc.
Factores personales del individuo que podrán dividirse en las categorías siguientes:
Factores cognitivos: incluyendo las creencias y las actitudes respecto de las relaciones y los roles de género, las expectativas de la relación (p. ej., el amor romántico), de la pareja y de sus hijos/as (p. ej., derecho a recibir ayuda económica), y de uno mismo (p. ej., masculinidad e identidad).
Factores emocionales: incluyendo la regulación (identificación, comprensión y expresión) de los sentimientos de enojo, frustración, fracaso, vergüenza, envidia, miedo, etc., y su relación con el género y los patrones experienciales sobre los cuales se fundamentan (estilos de apego, sentido de la identidad, las expectativas, etc.).
Factores conductuales: incluyendo la modificación de los comportamientos violentos y controladores basados en el género, por habilidades y destrezas para una relación no violenta e igualitaria, como son la empatía, la comunicación y la resolución de conflictos, la gestión del estrés y de la ira, etc.
Los programas dirigidos a los hombres que ejercen violencia, se fundamentan en la en la perspectiva teórica de que las personas tienen la capacidad de cambiar. Desde este enfoque, el presente programa, debe responsabilizar a los hombres con los que se trabajará, por la violencia que utilizan y destacar la necesidad de que ellos asuman la responsabilidad por sus comportamientos violentos y las consecuencias de éstos. Uno de los supuestos básicos sobre los cuales se debe fundamentar el programa deberá ser el uso de la violencia como una elección. Por tanto, uno de los primeros objetivos a lograr con los participantes, deberá ser ayudarles a reconocer que eligen utilizar la violencia. Los discursos de negación, justificación, excusa o de culpabilizar a los demás o a las circunstancias deberán ser cuestionados y deconstruidos. Un enfoque detallado sobre el comportamiento violento y la reconstrucción de los actos específicos, los pensamientos y los sentimientos, ayudarán a los hombres a reconocer su papel activo en el uso de la violencia. Una exploración pormenorizada de los muchos y diferentes impactos y las consecuencias que tiene la violencia sobre sus parejas y sus hijos/as ayudará a promover en los hombres la empatía, la responsabilidad y la motivación para cambiar. Los/as profesionales deberán asegurar que los usuarios, se comprometan con el cambio y resulten beneficiados por el trabajo y el enfoque del programa. Para lo cual, deberán también reconocer que, en algunos casos (p. ej., cuando hay abuso del alcohol, trastornos de la personalidad) podrá ser más apropiado derivar a la persona a otro servicio más adecuado a sus necesidades.
A partir del modelo teórico y de trabajo que los fundamentan, los programas dirigidos a los agresores se asientan sobre un entendimiento y actitud de que la violencia contra las mujeres es inaceptable y que los hombres son responsables de su ejercicio. Todos los miembros del equipo profesional que trabajan con estos usuarios se abstendrán de justificar, tolerar o minimizar la violencia y descartarán cualquier forma de culpabilizar a la víctima. Además, cada programa que trabaja con los agresores necesita de una comprensión teórica explícita, que incluya los aspectos que siguen:
● teoría de género; comprensión de la jerarquía de género y de las masculinidades, incluyendo las influencias sociales, culturales, religiosas, étnicas y políticas,
● definición de la violencia de género y de los tipos de maltrato,
● orígenes de la violencia; comprensión de las causas y de los mecanismos que desembocan en la violencia,
● teoría de la intervención / teoría del cambio; comprensión de porqué se supone que las intervenciones propuestas cambian las actitudes y los comportamientos violentos de los participantes.
En el mismo sentido, la C.E.D.A.W. y la Convención de Belem do Pará afirma que la violencia contra la mujer constituye una violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales y limita total o parcialmente a la mujer el reconocimiento, goce y ejercicio de tales derechos y libertades »
Reconoce a la violencia contra la mujer como « una ofensa a la dignidad humana y una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres».
Delimitación del concepto de violencia de género
La violencia de género no es un problema nuevo en nuestra sociedad. Las diferencias naturales que existen entre hombres y mujeres han sido históricamente trasladadas al plano ideológico. Este hecho ha llevado a la construcción de culturas machistas y patriarcales donde se favorece la aceptación de la superioridad masculina a partir de la cual se ha construido una situación de desigualdad entre hombres y mujeres.
La ONU, en su declaración de Beijing (4ª Conferencia Mundial sobre la Mujer, 1995), afirma que la violencia contra las mujeres “es una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre los hombres y las mujeres, que han conducido a la dominación de la mujer y a la interposición de obstáculos contra su pleno desarrollo. La violencia contra la mujer a lo largo de su ciclo vital dimana especialmente de pautas culturales, en particular de los efectos perjudiciales de algunas prácticas que perpetúan la condición inferior que se asigna a la mujer en la familia, el lugar de trabajo, la comunidad y la sociedad”.
La violencia de género se distingue de otras formas de violencia dirigidas hacia los hijos, los padres, los hermanos o cualquier otro familiar que estarían englobadas en el concepto de violencia familiar. La violencia de género puede recibir una denominación diferente en función del país o entorno cultural donde se aborde el problema.
La Convención de Belem do Pará, en su artículo primero, define la violencia contra la mujer como “cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado. »
La violencia de género es definida según la ONU (1995) como “todo acto de violencia sexista que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psíquico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada”. Algunas características definitorias de la violencia de género son:
1. Se trata más de un fenómeno social (estructural) que individual. Las agresiones se producen entre personas que tienen una relación interpersonal estrecha e íntima.
2. Destinatarios Serán destinatarios del programa aquellos hombres que se en encuentren las siguientes situaciones: Quedarán excluidos como destinatarios: quienes presentan causas pendientes de resolución y fijación de condena.
3. Deriva de la desigualdad de poder entre hombres y mujeres.
4. Importancia de los factores ideológicos en el mantenimiento de la violencia de género.
5. Se trata de un proceso que se va construyendo de manera paulatina.
6. Se ejerce desde la figura de autoridad del agresor y de la legitimidad para corregir aquello que él considera equivocado.
7. La violencia de género es algo más que agresiones físicas.
8. Representa un trato indigno, degradante y humillante. Es una violación de los derechos humanos y las libertades.
Destinatarios
Serán destinatarios del programa aquellos hombres que se en encuentren las siguientes situaciones:
Con condena de ejecución condicional, en base al artículo 26 y 27Bis del Código Penal por el que se le haya impuesto como regla de conducta la participación al Programa Psicoeducativo.
Que le haya sido concedida la libertad condicional, en base al artículo 13 del Código Penal.
Quedarán excluidos como destinatarios: quienes presentan causas pendientes de resolución y fijación de condena.
Criterios de admisibilidad (a cargo del Equipo Coordinador del Programa )
● Estarán incluidos en el programa:
Aquellos usuarios que, cumpliendo condena, manifiesten su consentimiento y acuerdo para hacerlo. Una vez iniciado el programa requiere el compromiso y la implicación de su participación y mantenimiento en él.
• Los que puedan incorporarse aceptando el cumplimiento de carga horaria que el mismo demanda.
• ● Bajo las siguientes condiciones serán excluidos del programa:
• Los usuarios que tengan un consumo activo (drogas y alcohol).
Aquellos que padezcan una patología mental y se encuentren sin tratamiento y/o habiendo iniciado el mismo recientemente, no se encuentren estabilizados.
• ● Perfil del Usuario:
Que manifieste voluntad y acuerdo para realizarlo, con la aceptación de los compromisos, obligaciones y derechos que lo definen.
• Exprese alguna motivación para el cambio, más allá de las resistencias iniciales que pudiera manifestar.
• Quienes puedan comprender cognitivamente el abordaje del programa de intervención
• ● Se les cancelará su participación en el programa en las siguientes situaciones:
Cuando los asistentes se presenten a la sesión bajo un estado evidente de consumo de sustancias psicoactivas.
• En caso de adoptar alguna conducta violenta (de agresión física o verbal) dirigida a los profesionales o a cualquiera de los miembros del grupo. Estas situaciones serán informadas a la brevedad con informe del Equipo Profesional directamente al Magistrado/a competente para su resolución.
• Faltas y ausencias a las sesiones: Dos ausencias justificadas (continuas o discontinuas). Aunque las mismas estén justificadas, se dará de baja su participación.
• • Una ausencia no justificada, será motivo de exclusión.
FORMATO DE INTERVENCIÓN
El programa presenta un formato de tipo grupal con la siguiente carga horaria:
Horas individuales
Se destinaran tres horas fijas para cada usuario, extras a las sesiones de grupo, distribuidas de la siguiente manera: 1(una) al inicio del programa, 1(una) a mitad del mismo, 1 (una) antes de la finalización.
Horas Grupales
Entre dos y tres sesiones por módulo a razón de 2 horas por encuentro con frecuencia semanal.